Revelación inquietante: ¿Qué pasa con la sonrisa de La Gioconda?
La célebre obra que el artista italiano Leonardo Da Vinci creó a principios del siglo XVI hoy sigue generando preguntas. Un estudio aporta nuevos datos para comprenderla.
¿Quién no ha visto alguna vez en su vida la cara de esta enigmática mujer ya sea en una reproducción o simplemente en una publicidad? La sonrisa más famosa del mundo que se esboza en los labios de La Gioconda podría no ser un gesto de alegría o placer. Según una investigación de la Universidad de Amsterdamsino, podía no ser más que una ilusión óptica generada por el cerebro.
A través de los siglos, numerosos críticos y especialistas en arte han intentado resolver este enigma. Sin embargo, pareciera que la ciencia está más próxima a resolverlo, ahora con una revelación inquietante: la sonrisa de la dama retratada en el cuadro podría ser una ilusión alentada por el cerebro.
Según las concludiones de un estudio encabezado por neurocientíficos de la Universidad de Amsterdam, l a sonrisa de La Gioconda existe, aunque no es perceptible a simple vista. Los expertos pudieron encontrar que la mujer de la pintura muestra un 83% de felicidad en su rostro. Y también detectaron otras emociones: 9% de disgusto, 6% de temor y 2% de enfado.
Para este estudio, los investigadores analizaron la obra renacentista a partir de un programa digital de reconocimiento emocional que reproduce el ciclo de percepción del cerebro identificando cambios en las expresiones neutras de las personas e interpretándolos de acuerdo a las emociones que conoce. Una vez identificada la emoción, el cerebro crea una ilusión que ayuda a confirmar una interpretación, según consigna la BBC.
En el caso de La Gioconda, su sonrisa aparece oculta o apenas esbozada, pero aún así quien la contempla interpreta que ensaya una mueca de felicidad, acaso porque reúne otras características afines a la expresión de alegría, como el ensanchamiento de sus fosas nasales o la formación de arrugas debajo de los ojos. De ese modo, al advertir estos cambios a través de la visión, la mente emite un veredicto final, aún sin la necesidad de ver una sonrisa bien definida.
Una de las conclusiones del estudio es que el cerebro humano ha evolucionado para captar cualquier cambio en la expresión facial, por mínimo que sea. Así, el ser humano es superior a la máquina y logra detectar rasgos emocionales aunque se oculten bajo una expresión neutra, una habilidad social distintiva.
¿Qué otras teorías hay acerca de la sonrisa de la Mona Lisa?
Junto a otras numerosas investigaciones, circula otro argumento original para justificar la percepción de la "tentativa" de sonrisa en la obra del creador renacentista: esta sostiene que Leonardo Da Vince desarrolló una técnica en la que construía expresiones sutiles gracias a la aplicación de finas capas de pigmento diluido.
Utilizando esta técnica, conocida como sfumato, el pintor generó un rostro cuya sonrisa no era perceptible para la visión central, pero que emitía señales de reconocimiento capturadas a través de la visión periférica. Estas señales, por lo regular distribuidas en zonas borrosas de sus pinturas, también causan que el cerebro se enfoque en la cara de su objeto y no en el paisaje que figura en su fondo.
Leonardo Da Vinci desarrolló esta técnica durante sus últimos años, a partir de 1513, y conservó la pintura hasta su muerte, como si fuera su laboratorio: a lo largo de los años experimentó nuevas formas de graduar las sombras, a veces con sus dedos, y así logró que su Gioconda sonriera de forma escurridiza. De alguna forma, la obra y su artífice envejecieron juntos. Hoy, al unísono, siguen intrigando al mundo.

