ADIÓS

Murió Julio Le Parc, el artista argentino que revolucionó el arte con la luz y el movimiento

Referente del arte cinético y óptico, el mendocino falleció en París a los 97 años y dejó una obra que alcanzó reconocimiento en los principales museos del mundo.

Julio Le Parc, uno de los artistas argentinos más reconocidos en el mundo y referente del arte cinético y óptico, murió este sábado en París a los 97 años. El creador atravesaba un progresivo deterioro de su salud y residía en la capital francesa desde 1958.

Nacido el 23 de septiembre de 1928 en Palmira, Mendoza, Le Parc permaneció internado durante sus últimos días en el Hospital Americano de París. En los últimos años, el avance de sus problemas de salud lo había alejado de la vida pública y de los viajes internacionales.

Según informó su familia, el artista falleció tras un marcado deterioro físico que se agravó durante el último mes. Aun así, mantuvo una intensa actividad hasta tiempos recientes y en 2024 recibió el Gran Premio a la Trayectoria otorgado por el Fondo Nacional de las Artes.

"Murió hace dos horas, de viejo. Hacía un mes que no podía comer", dijo su hijo Yamil Le Parc en diálogo con los medios.

A lo largo de su carrera, se destacó por sus innovadoras obras basadas en la luz, el color y el movimiento. Su trabajo lo convirtió en una figura central del arte contemporáneo y en uno de los máximos exponentes de las experiencias visuales e inmersivas.

Julio Le Parc falleció a los 97 años a raíz de un progresivo deterioro físico asociado a su avanzada edad (Archivo).
Julio Le Parc falleció a los 97 años a raíz de un progresivo deterioro físico asociado a su avanzada edad (Archivo).

El artista también fue uno de los fundadores del Grupo de Investigación de Arte Visual (GRAV, por sus siglas en francés), un colectivo que impulsó nuevas formas de interacción entre las obras y el público. Su producción obtuvo reconocimiento internacional y fue exhibida en algunos de los museos más prestigiosos del planeta.

Entre las numerosas distinciones que recibió se encuentra el Gran Premio Internacional de Pintura de la Bienal de Venecia de 1966.

Además, sus obras integran las colecciones permanentes de instituciones de referencia como el MoMA de Nueva York, el Centre Pompidou de París y la Tate Modern de Londres, museo que tenía previsto inaugurar el próximo 11 de junio una importante retrospectiva dedicada a su trayectoria.

De Mendoza al mundo: el camino que convirtió a Julio Le Parc en una figura clave del arte

La obra de Julio Le Parc rompió con muchas de las reglas tradicionales del arte. A través de experiencias visuales, juegos de luces y piezas en movimiento, impulsó una nueva forma de interacción en la que el espectador dejaba de ser un observador pasivo para convertirse en parte de la obra.

Al respecto, desde el Museo Tate de Londres decían: "Le Parc quiere que los espectadores se sientan activos, de modo que sus actos de mirar y experimentar den vida a cada obra de arte. Quiere crear un arte más democrático que todos puedan disfrutar fácilmente".

Aunque alcanzó reconocimiento internacional desde Francia, sus primeros pasos estuvieron en Argentina. Durante su juventud combinó estudios artísticos con distintos trabajos y participó activamente en espacios que promovían cambios dentro de la educación y la cultura.

Entre las numerosas distinciones que recibió se encuentra el Gran Premio Internacional de Pintura de la Bienal de Venecia de 1966.Además, sus obras integran las colecciones permanentes de instituciones de referencia como el MoMA de Nueva York, el Centre Pompidou de París y la Tate Modern de Londres, museo que tenía previsto inaugurar el próximo 11 de junio una importante retrospectiva dedicada a su trayectoria.De Mendoza al mundo: el camino que convirtió a Julio Le Parc en una figura clave del arteLa obra de Julio Le Parc rompió con muchas de las reglas tradicionales del arte. A través de experiencias visuales, juegos de luces y piezas en movimiento, impulsó una nueva forma de interacción en la que el espectador dejaba de ser un observador pasivo para convertirse en parte de la obra.Al respecto, desde el Museo Tate de Londres decían: "Le Parc quiere que los espectadores se sientan activos, de modo que sus actos de mirar y experimentar den vida a cada obra de arte. Quiere crear un arte más democrático que todos puedan disfrutar fácilmente".Aunque alcanzó reconocimiento internacional desde Francia, sus primeros pasos estuvieron en Argentina. Durante su juventud combinó estudios artísticos con distintos trabajos y participó activamente en espacios que promovían cambios dentro de la educación y la cultura.Con sus obras, Le Parc transformó la luz, el color y el movimiento en experiencias que marcaron a generaciones de artistas y espectadores (Archivo).
Con sus obras, Le Parc transformó la luz, el color y el movimiento en experiencias que marcaron a generaciones de artistas y espectadores (Archivo).

Un punto de inflexión en su carrera llegó en 1958, cuando descubrió las obras del artista húngaro-francés Victor Vasarely durante una visita al Museo Nacional de Bellas Artes. Aquella experiencia despertó su interés por la abstracción y terminó influyendo en gran parte de su producción posterior.

Ese mismo año viajó a París gracias a una beca y decidió instalarse de manera definitiva en la capital francesa. Con el tiempo, la ciudad se convirtió en el centro de operaciones de una generación de artistas argentinos que buscaba abrirse camino en la escena internacional.

Una de las obras más importantes de Julio Le Parc.
Una de las obras más importantes de Julio Le Parc.

Su consagración llegó en la década de 1960, cuando su nombre comenzó a ocupar un lugar destacado en la escena artística mundial. Desde entonces, sus creaciones recorrieron museos, galerías y exposiciones de distintos países, consolidando una influencia que trascendió generaciones.

El GRAV, colectivo que fundó en 1960 junto a otros creadores latinoamericanos y europeos, impulsó proyectos experimentales que exploraban la relación entre las obras y el público, con propuestas innovadoras que invitaban a la participación activa de los espectadores.

En 2019, Argentina le rindió homenaje por sus 90 años con una serie de muestras e intervenciones especiales. Entre ellas se destacó una gran retrospectiva que reunió más de un centenar de obras y permitió repasar una trayectoria que marcó la historia del arte contemporáneo.

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