POLICIALES

A 45 años del crimen que conmocionó al país: cómo fue el parricidio de los hermanos Schoklender

En la madrugada del 30 de mayo de 1981, Sergio y Pablo Schoklender asesinaron a sus padres en un departamento de Belgrano. Ambos fueron condenados a prisión perpetua, aunque recuperaron la libertad años después.

La noche del 29 de mayo de 1981, la familia Schoklender salió a festejar por adelantado el cumpleaños de Sergio, que se cumplía al día siguiente. Cenaron en un restaurante de la Costanera y brindaron con champagne a la medianoche. No fue una celebración cualquiera: horas después, en el cuarto piso del edificio familiar de la calle Tres de Febrero al 1480, en el barrio porteño de Belgrano, se consumaría uno de los crímenes más recordados de la historia policial argentina.

La noche del crimen

Mientras el resto de la familia cenaba, Pablo -que entonces tenía 20 años- volvió al departamento y se escondió en el placar del dormitorio de su hermano. Aproximadamente a las 3 de la madrugada, despertó a Sergio y ambos se pusieron a hablar en el living.

En el cuarto piso del edificio, el matrimonio fue asesinado con una barra de hierro y una soga. Primero la madre, luego el padre. Sergio tenía 23 años recién cumplidos; Pablo, 20.

El auto en el que fueron hallados los cuerpos.
El auto en el que fueron hallados los cuerpos.

El móvil: confesión, retractación y una versión que la Justicia rechazó

Sergio y Pablo confesaron los homicidios en un primer momento, pero luego se retractaron y sostuvieron que se había tratado de un ajuste de cuentas. Esa fue la hipótesis central de la defensa. El abogado Jorge Goodbar argumentó que en el doble crimen estaban involucrados sectores militares, dado que Mauricio Schoklender trabajaba en Pittsburgh y Cardiff, empresa que representaba en el país a los principales grupos empresarios europeos de la industria bélica. La Justicia rechazó ese argumento.

Cristina y Mauricio Schoklender.
Cristina y Mauricio Schoklender.

La hipótesis que circuló en los medios de la época apuntaba a un clima familiar de violencia y disfunción sostenida como trasfondo del crimen. Los hermanos habrían decidido poner fin a esa situación, y se llegó a señalar que el plan llevaba gestándose al menos dos años. Como antecedente directo, el 15 de mayo de 1981, quince días antes del doble homicidio, se produjo un incendio en el dormitorio del matrimonio. Pablo fue señalado como responsable y sus padres lo echaron de la casa.

La Justicia fue tajante: "Son los dos hermanos Schoklender los únicos responsables de la cruenta y despiadada muerte de los seres que les habían dado la vida", escribió en su fallo de segunda instancia la jueza Liliana Cat.

Los cuerpos en el baúl y la fuga

Entre los dos envolvieron los cuerpos en las sábanas de la cama y los sacaron del departamento. Tras bajar los cuatro pisos hasta el estacionamiento del edificio, los depositaron en el baúl de uno de los autos de la familia, un Dodge Polara, que luego dejaron abandonado en la avenida Coronel Díaz, entre Pacheco de Melo y Peña, en Recoleta.

Durante la mañana del domingo 31 de mayo, el auto estacionado llamó la atención de los vecinos del barrio. Al ser identificado, las autoridades hallaron los cadáveres de Mauricio Schoklender y Cristina Silva Romano en el interior del vehículo.

 Pablo (atrás, en el centro) es trasladado a la Comisaría 21, el 5 de junio de 1981.
 Pablo (atrás, en el centro) es trasladado a la Comisaría 21, el 5 de junio de 1981.

Tras el crimen, los hermanos huyeron por separado. Sergio compró un caballo y escapó por la costa, pero fue reconocido por un vecino que alertó a la Policía. Fue atrapado pocas horas después mientras hacía dedo en la ruta. Pablo escapó hacia Rosario y luego a Tucumán.

La condena y el regreso a la libertad

Tras su detención, Sergio confesó la autoría del doble homicidio. En marzo de 1985 fue condenado a prisión perpetua. En primera instancia, Pablo fue absuelto, pero al año siguiente la Cámara del Crimen también lo sentenció a perpetua. Para entonces, Pablo ya estaba en Bolivia con una identidad falsa. Recién fue apresado por Interpol en 1994 y trasladado a Buenos Aires. Pablo estuvo en prisión hasta 2001. Sergio logró la libertad condicional antes, en 1995.

Durante su tiempo en prisión, Sergio se recibió de psicólogo y abogado.

Las versiones que nunca cerraron

El caso nunca terminó de ser completamente esclarecido. Dos años después de su confesión sobre la autoría material del doble crimen, Sergio cambió su declaración y afirmó que sus padres habían sido asesinados por sicarios financiados por traficantes de armas, cuyo negocio su padre encubría pagando sobornos a altos mandos militares. La Justicia no avaló esa versión, pero las contradicciones del mayor de los hermanos mantuvieron viva la controversia durante décadas.

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