INFORME ESPECIAL

Cornelio Agrippa: histórica figura del esoterismo

Recordamos a un personaje clave en tiempos del ocultismo.

Por Dr. Antonio Las Heras (*)
alasheras@hotmail.com

El 18 de febrero se cumplirá un nuevo aniversario de cuando, en 1535, desencarnó Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheimo (traducido, Enrique Cornelio Agripa de Nettesheim), aunque quedó en la historia como Cornelio Agrippa.

Nacido en Colonia, Alemania, el 14 de septiembre de 1486, fue un extraordinario alquimista, experto en Cábala, médico, escritor, filósofo, y avezado teólogo. Casi de adolescente de mente brillante y precoz, enseñó medicina y hebreo en Londres, Paris, Turin, y Friburgo.

En 1510 ya daba clases de Teología y, tiempo después, un curso sobre pensamiento esotérico y filosófico de Hermes Trimegisto -Mercurio para los romanos y Thot en la cultura egipcia-.

Obviamente su predilección por temas conocidos por entonces como Ocultismo le trajo problemas, al ser acusado muchas veces de ejercer la brujería.

Su prestigio como adivino se extendió por Europa; primero se radicó en Ginebra y luego en Lyon, donde ejerció como médico de cámara de Luisa de Saboya, madre de Francisco I; así pudo seguir con sus actividades esotéricas sin dificultades, aunque no duró mucho: Por temas políticos, debió a renunciar al cargo y pidió protección a la reina Margarita de Países Bajos.

Allí fue historiador para el emperador Carlos V. Por sus tres primeros libros terminó preso en 1530, en Bruselas, y aunque huyó a Francia, allí le esperaba una orden de captura que firmó Francisco I. Murió en el hospital de Grenoble 1535, a poco de salir de prisión.

En De Occulta Philosophia se puede encontrar desde “como las operaciones de diferentes virtudes se trasmutan de una cosa a otra y como se comunican recíprocamente”, hasta “necesidad virtud y utilidad de la religión”, pasando por “nombres de los espíritus y sus diversas imposiciones; los espíritus que rigen las estrellas, signos, polos del cielo y los elementos”; sin dejar de lado: “Lo que se piensa del hombre después de la muerte y diferentes opiniones sobre la materia”.

La doctrina que expone en su texto transmite que Dios gobierna el mundo, aunque la ejecución de su voluntad la deja a sus servidores, entre los cuales también se encuentran los demonios.

El mundo está constituido de forma jerárquica y todo está animado. Las almas humanas, como las de los animales, las plantas y los minerales son parte de un alma total y plena. Como quiera que cada uno de los cielos y astros también tiene un alma, sobre los que hay situados en un plano superior unos regentes a modo de inteligencias superiores, de igual modo que unos siervos subordinados como ayudantes.

Para una cabal comprensión de todo, la astrología y la magia ritual son de vital importancia. Así, todas las cosas están unidas entre sí y poseen un efecto atrayente o repulsivo sobre ellas mismas. Cada humano, como microcosmos, es a la vez la imagen del Universo y de Dios, que juntos forman el macrocosmos.

Aún hoy sus obras se siguen publicando, habida cuenta del valioso legado que transmiten: “De la nobleza y preexcelencia del sexo femenino”, de 1529, en el que se pronuncia sobre la superioridad teológica y moral de las mujeres. Agrippa recuerda que Eva nació en el Paraíso y que juega un importante papel en el Génesis. Elogia a las mujeres de la Biblia: María es mejor que los mejores varones. “De la incertidumbre y vanidad de las ciencias y las artes”, de 1527.

Según algunos especialistas, se trataría de una sátira del paupérrimo estado de la Ciencia de su época. Para otros sería una manifestación de ira contra las ciencias y las artes e incluso un “ejemplo de antiintelectualismo fundamentalista”, al pedir el rechazo de todo conocimiento para creer exclusivamente en la revelación divina.

“La Commentaria in artem brevem Raimundi Lullii”, de 1533. Texto en que aborda la obra de Raimundo Llull (1232/1316), conocido como “Doctor iluminado” o “Doctor inspirado”, quien escribió 243 libros, que incluían materias tan diversas, todas tituladas en latín (aunque aquí las traducimos), como la Filosofía, la Ciencia, la educación, la mística, la gramática mallorquina, la caballería, novelas, y muchos otros temas y recursos (como el proverbio Llibredels mil proverbis, o el silogismo (Llibre de la disputa de Pere i de Ramon, el FantÓstic. La ciutat del món), que el mismo autor de inmediato traducía al árabe y al latín.

“Numero logía oculta"
Basándose sobre todo en lo transmitido por los discípulos de Pitágoras así como en la Cábala hebrea, Agrippa hace una excelente síntesis del saber oculto surgido hace milenios en lo que a los números se refiere, exponiendo la Aritmética desde el punto de vista de lo mágico y lo esotérico. Brinda una visión de los números, de sus virtudes y los poderes que estos tienen y convocan; todo sostenido en un saber tradicional legado, desde tiempos remotos; tal vez originarios de la Atlántida, entre quienes fueron iniciados en los Augustos Misterios.

UN AUTOR PRECOZ: ESCRIBIR SOBRE TEMAS QUE LE VALIERON IR A PRISIÓN
La publicación de los primeros libros de Cornelio Agrippa, “De incertitudine et vanitate scientiarum liber”, “De mobilitate e praecellentia faemincisexus” y “De occulta philosophia” le valió en 1530 ir a prisión en Bruselas.

No bien recobró la libertad, huyó a Francia donde le esperaba una orden de captura que firmó Francisco I. Murió en el hospital de Grenoble 1535, a poco de salir de prisión.

Como se advierte Agrippa tuvo una existencia intensa, plena en dificultades que lo obligaron a trasladarse de un sitio a otro; muy diferente a lo que usualmente se supone ha de ser la vida de alguien ocupado en asuntos espirituales, esotéricos y alquímicos. Pudo hacerlo igual, a punto tal que es considerado una figura relevante del Renacimiento como lo han sido Leonardo da Vinci, Pico della Mirandola o Gerolamo Cardano.

“Filosofía oculta” es considerada la mayor de las obras. “De occulta philosophia libri tres”, su título original, se imprimió en 1533, en Colonia, Alemania, donde reunió todo el conocimiento medieval sobre magia, astrología, alquimia, medicina, filosofía y a la vez, le dio un fundamento teórico a sus análisis.

Es uno de los clásicos más renombrados de la literatura ocultista occidental. La capacidad intelectual precoz de Agrippa queda claramente a la vista: la mejor obra la escribió con sólo 24 años de edad. Dicho trabajo está dividido en tres partes: “La magia natural” (el que se refiere a lo físico, lo perceptible), “La magia celeste” (que habla del conocimiento de Matemáticas) y “La magia ceremonial” (en el que se refiere a lo teológico).

Algunas ediciones más recientes incluyen un cuarto libro, titulada “Las ceremonias mágicas”, que para algunos especialistas lo consideran como una edición apócrifa.

Esta nota habla de: