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Uno de nuestros tantos vicios como argentinos es hablar con liviandad de temas pesados. "Facho", "nazi", "bipolar", "ciclotímico", "dictador"; todas son palabras que representan conceptos surgidos desde la historia, la sociología y la psicología, en contextos determinados, pero aquí se usan cotidianamente en redes sociales, debates informales o los propios medios de comunicación.

Se aplican, sobre todo, a dirigentes políticos, ya sean del gobierno o la oposición, según la vereda en la que uno esté parado. Esta semana, el protagonista del papelón nacional fue el ex gobernador de Santa Fe Antonio Bonfatti, quien durante un acto en el Sindicato de Empleados de Comercio de Rosario pidió a los santafesinos que "piensen su voto", para las elecciones del domingo 22. "De joven creía en ese concepto que dice que el pueblo nunca se equivoca, pero se equivocó con Hitler y ahora se equivoca con Macri", había disparado el presidente de la Cámara de Diputados provincial.

Por supuesto, esto generó una montaña de repercusiones y el miércoles Bonfatti tuvo que salir a explicar qué quiso decir y por qué, como esos chistes malos que nunca tendrían que haberse contado. El Ejecutivo ahora juega al ofendido y esto probablemente dé tela para cortar algunos días más. Ya se informó que el Inadi actúa de oficio "ante la gravedad de esas declaraciones que comparan al Presidente con Hitler, en el marco de su principal objetivo, que es luchar contra la discriminación, la xenofobia y el racismo, y promover el diálogo y la no violencia en la sociedad", determinó el organismo.

El jefe de gabinete, Marcos Peña, la voz más autorizada para hablar en nombre del primer mandatario, expresó su "más profundo repudio" a los dichos del ex gobernador y acotó que "reflejan un desprecio por la memoria de la Shoá y el pueblo argentino". De esta forma, involucró directamente a la colectividad judía, colaborando para armar la bola de nieve: fue el pie perfecto para que entrara en escena el ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman.

El ex rabino calificó de "salvaje" a Bonfatti y lo acusó de "profanar la memoria de millones de víctimas del nazismo". Como moraleja para el dirigente socialista: antes de hablar, piénselo mil veces. Hoy más que nunca, cualquier tiro puede salir por la culata.