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No hay que ser demasiado inteligente para entender que la muerte de Rafael Nahuel, a causa de un balazo proveniente de un efectivo de la Prefectura Naval, le generó un nuevo y gran problema al gobierno nacional. Mientras sobrelleva como puede la angustiante búsqueda del submarino ARA "San Juan", y cuando parecía empezar a salir airoso del caso Santiago Maldonado -aunque con algunos puntos aún por aclarar en cuanto al proceder de la Gendarmería Nacional aquel 1º de agosto, en Cushamen-, el gobierno volvió a chocar con la misma piedra.

Ahora debe lidiar con las inevitables consecuencias de otro joven muerto, esta vez en Villa Mascardi, en circunstancias muy similares al hecho anterior. Otra vez el accionar de una fuerza nacional de seguridad -en este caso Prefectura en vez de Gendarmería-, en cumplimiento de una orden judicial de desalojo termina con un desenlace fatal.

Y ahora los efectivos quedaron peor parados que en el caso anterior, ya que en esta ocasión el deceso fue producto de un disparo y, para colmo, realizado por la espalda. Los prefectos aseguran que fueron emboscados y debieron defenderse porque también les tiraban. Hasta el momento no se encontraron armas de fuego y el fallecido tampoco tenía rastros de pólvora en las manos.

Lo más sorprendente ante este cuadro es el hecho de que, con el antecendente tan fresco de Maldonado -desalojo violento de persecución de gendarmes a mapuches-, se usara el mismo modus operandi y con un resultado aún peor, ya que por el hecho del último fin de semana hubo además otros dos heridos de bala.

Con los dolores de cabeza que tuvo el gobierno, resulta inentendible que desde la conducción política del Ministerio de Seguridad no se haya bajado una línea en el sentido de actuar con máxima prudencia y con la previsión de filmar todo lo que se haga. Así, se podría probar fehacientemente las versiones de los efectivos, en vez de ampararse en la idea de que "el beneficio de la duda siempre lo tiene que tener la fuerza de seguridad", como dijo la vicepresidenta Gabriela Michetti.