De promesas imposibles y votantes informados
Opinión por Gabriel Calisto.
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@gcalisto
En política, quien asume un cargo parece estar obligado a realizar el mismo día que toma el poder una serie de promesas imposibles: "Lograr acuerdos de todos los sectores con políticas a corto, mediano y largo plazo"; "terminar con las divisiones entre los argentinos" y, una de las favoritas, "gobernar para todos, y no para un sector". La lógica marca que es imposible beneficiar a todos, dado que hay intereses contrapuestos.
A poco de andar, las gestiones suelen mostrar a qué sectores privilegian y a cuáles les cargan el "esfuerzo", que además siempre se anuncia como "compartido". Y en muchos sentidos es compartido, porque quienes son beneficiados no dejan de trabajar ni de buscar mejorar en lo suyo.
El gobierno de Mauricio Macri eligió pedirles el "esfuerzo" a los trabajadores, a los que les quitó subsidios. Además de reducir el déficit fiscal, benefició a las empresas que se aseguraron de dolarizar sus tarifas, en cuatro años en los que la inflación superó el 40%.
El sector al que más elogió durante su presidencia fue el campo. Lo propuso como el gran motor económico, una vez más. Festejó junto con la Sociedad Rural la quita de retenciones. Pero su fracaso fue tan estrepitoso que en el medio de la crisis de 2018 debió reinstalar aquel fantasma kirchnerista.
Alberto Fernández hizo campaña prometiendo diálogo, pero insinuando que el agro debería aumentar su contribución para llegar "primero a los del fondo, para que la mejora alcance después a todos". A una semana de asumir la Presidencia, trasladó el "esfuerzo" a los productores.
Suele decirse que los gobernantes deciden pensando en aquellos sectores que los votaron. Quizás la relación sea inversa: los votan quienes piensan que recibirán el alivio. En octubre, la mayor diferencia a favor del Presidente se dio en el conurbano bonaerense, azotado por la pobreza y la destrucción de la industria y las pymes. Macri, en cambio, sorprendió al recuperarse e imponerse en Santa Fe, Mendoza y Córdoba: todo el cinturón agroexportador.
Un dato para cerrar: alertados de lo que vendría, miles de productores anticiparon la venta de su cosecha de 2020, escapando al nuevo cuadro impositivo. Una suerte que los consumidores de luz y gas no pueden tener.

