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@egodoyvallejos


La realidad económica del país dista de ser la mejor. Desde esta columna, durante todo el año, proporcionamos números para dar sustento a las explicaciones acerca de las decisiones del gobierno de Mauricio Macri que afectaron a los argentinos.

Los aumentos en combustibles, en tarifas de servicios públicos y de los precios en general, por imperio de una inflación que baja pero no como esperaba el Ejecutivo, marcaron un 2017 para el olvido.

Lo que sí está fresco en la mente del pueblo fue el insólito bono a 100 años que tomó la Argentina, ser el segundo país en la Tierra que más deuda emitió en el año, la disparada del dólar y la bomba de tiempo que significan las Lebac.

A pocos días de la reforma previsional, que no sólo perjudicará los bolsillos de los jubilados sino que dejó fotos de violencia que hacía muchos años no se observaban en nuestro país, ayer se confirmó un rumor que circulaba hace meses: el aumento en el transporte.

La movilidad es para los ciudadanos un factor clave en la vida cotidiana. Desde hace más de una década, el gobierno nacional tomó la decisión de subsidiar a las empresas, con el objetivo de alivianar el desembolso de dinero de los laburantes.

Ese modelo kirchnerista terminó siendo una auténtica bomba para el Estado, que a la administración de Cambiemos le tocó enfrentar. Y llegó el día en que desde el Ministerio de Transporte reconocieron que los boletos serán más caros dentro de pocos días.

La suba prevé llegar al 100% en 365 días. Y sería gradual o en dos tramos. Esos incrementos quedarán dentro de la trampa a la que enfrenta el gobierno: subas de tarifas y crecimiento en la inflación.

Termina un año convulsionado en lo político y económico y con la triste percepción, en la gente de a pie, de que poco mejorará. La última noticia para el trabajador, entonces, no podía ser peor. Que 2018 sea venturoso, los argentinos lo merecemos.