Desde 2016 que el VAR  (Video Asisistant Referee) entró en funcionamiento por orden de la FIFA.  Fueron las ligas europeas quienes dieron el puntapié inicial para todas sus competencias. En la Argentina está a un paso de ingresar.

Si no hay modificaciones, desde los primeros días de enero 2022 ingresará en el mundo del campeonato de Primera División. Sin embargo, fue la Conmebol quien ya usa los servicios tecnológicos para sus competencias, como la Copa Libertadores, la Copa América y la Sudamericana. Aunque debido a las falencias, voluntarias o involuntarias, muchos dirigentes aún no están seguros de querer adoptar este instrumento en el certamen. Pero la decisión está tomada. Por eso en el predio que la AFA tiene en Ezeiza ya está casi terminado.

Casi 1,5 millones de dólares de inversión y una estructura de casi 1000 metros cuadrados. Pero hay divergencias con respecto a su uso. Ya no es tan claro que el uso de las computadoras ayude a resolver situaciones que el ojo humano de forma instantánea logre definir. Varios partidos lo demuestran. La balanza no siempre se inclina hacia el lado de la justicia. Es cierto, esto es sólo fútbol, pero aún deben definirse cómo aplicar un nuevo elemento para tratar de hacer más "justo" este deporte.

El VAR también es un negocio, como el fútbol. Poco vale entrenar a más de 50 árbitros argentinos y utilizar más de 600 horas cátedra si a la hora de actuar se priorizan factores externos o se cede, quizá, a alguna presión con la finalidad de favorecer a algún "amigo"

El dispositivo sirve si es bien utilizado y mantiene la esencia del juego. Caso contrario se estarái beneficiando siempre a los mismo, a los que más tiene, o al poder de turno. Ese ya no es fútbol, es otra cosa