La verdad sobre la salud del papa Francisco y un histórico mensaje de transparencia
Por primera vez en toda la historia de la Iglesia, un Sumo Pontífice se animó a hablar abiertamente sobre su salud. La impactante experiencia contada por Nelson Castro, el periodista que entrevistó a Francisco.
Por Nelson Castro.
"Nelson, ya le dije que usted tiene que escribir un libro sobre la salud de los papas, que tiene que empezar por mí, para que yo le cuente mis neurosis”. Esas fueron las palabras que, en medio del bullicio de la audiencia pública de aquella soleada mañana del miércoles 25 de octubre de 2017, pronunció el papa Francisco mirándome a los ojos.
Ante un azoro que me dejó sin palabras -y dándose cuenta de la trascendencia de lo que acababa de escuchar y ver - fue Alicia Barrios - testigo privilegiada de la escena - quien reaccionó de inmediato. “Santidad, es muy impactante lo que acaba de expresar. Es imprescindible que lo reciba a Nelson cuanto antes para hablar del libro. Es una idea fenomenal e histórica”, le dijo Alicia al Papa, quien le respondió afirmativamente.
Y así, la noche de ese mismo día, me encontré sentado frente a Francisco en la sala de recepciones de la Residencia de Santa Marta en la que vive. Nació allí una investigación periodística con una trastienda apasionante y novelesca que culminó en una obra histórica y única. Histórica porque todo lo que en ella se narra está absolutamente documentado y única porque es la primera vez en toda la historia de la Iglesia Católica en que un Papa se animó a hablar abiertamente sobre su salud.
En una carta que me había enviado a mediados de agosto de 2013, luego del impactante viaje que hizo a Río de Janeiro para presidir la Jornada Mundial de la Juventud en la que tuve la oportunidad de hacerle el primer reportaje para la radio y la televisión de la Argentina, el Sumo Pontífice me había hablado de lo interesante que sería que escribiera un libro sobre la salud de los papas.
Tomé eso como una gentil alusión a mi primer libro, “Enfermos de poder”. Yo sabía que lo había leído cuando era arzobispo de Buenos Aires y que le había gustado. Nunca imaginé lo que sucedería años más tarde. La salud de Francisco fue un tema que apareció durante el cónclave en el que se lo eligió.
Sus adversarios -algunos dirían más tarde que, más que adversarios, eran enemigos- sacaron a relucir el tema cuando las posibilidades del cardenal Jorge Mario Bergoglio de ser electo Papa comenzaron a crecer sostenidamente. El argumento era que al arzobispo de Buenos Aires le habían extirpado un pulmón y eso representaba un hándicap importante, ya que, luego de la traumática y larga agonía de Juan Pablo II y la renuncia por falta de fuerzas de Benedicto XVI, había necesidad de elegir a una persona con una buena salud para ocupar el Trono de Pedro.
Ante esa duda, fue el arzobispo de Tegucigalpa, cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, el que decidió que era imprescindible saber si eso era verdad o no. Por lo tanto, luego de consultarlo con varios de sus pares que compartían su idea de votar por Bergoglio, fue a hablar con él. Según lo narra con todo detalle Gerard O'Connell en su libro “La elección del papa Francisco”, el hoy Sumo Pontífice se sorprendió ante la pregunta, a la que respondió diciendo que, al margen de una leve ciática y de la extracción de un quiste en uno de los lóbulos del pulmón derecho en tiempos de su juventud, no padecía ningún problema de salud.
Esta anécdota es de gran valor, porque demuestra una vez más el rol político que juega la salud en los estamentos del poder. Las dos entrevistas que Francisco me dio para hablar de su salud fueron increíbles e impactantes. Increíbles, porque nunca pensé que se abriría a hablar con tanta claridad y detalle sobre sus enfermedades; impactante por no haber excluido de sus respuestas el tema de sus neurosis ni de su consulta con una psiquiatra, algo que para muchos sacerdotes representa aún hoy un tema tabú.
El Papa superó con éxito una delicada y difícil operación por su afectación del colon, una estenosis diverticular, exhibiendo una capacidad de recuperación notable para una persona de 86 años. Hoy está en proceso de rehabilitación de una lesión meniscal de su rodilla derecha. Ya camina con bastón y tiene menos dolor.
La decisión de Francisco de hablar abiertamente sobre su salud produjo un alto impacto en el ámbito del Vaticano. Muchos me han preguntado -y me preguntan- por qué tomó esa decisión. La contestación formal la dio el mismo Sumo Pontífice a bordo del vuelo papal que lo traía de regreso de su viaje a Bagdad, en marzo de 2021.
“Me pareció interesante que se escribiera un libro sobre la salud de los papas que me incluyera”, dijo respondiéndole al colega que le había hecho la consulta. En lo personal, creo que a través de esta idea Francisco quiso enviar un mensaje de transparencia de enorme valor para el presente y el futuro del papado y de la curia romana, hoy -como siempre- atravesada por controversias e intrigas.
Por N.C.

