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@flopa01 

Él con él, ella con ella (poco), él con ella, ella con él y otras variantes más se preparan para llenar las boletas electorales en diferentes partes del país. Algunos se quieren mucho de verdad y otros poquito, nada. Pero ganar en las urnas será el objetivo de cualquier pareja de candidatos desde el momento en que la flecha de Cupido los convierta en fórmula.

El deseo amoroso, celebrado por estos días, que representa el conocido dios romano puede compararse en la arena política con la pasión por las encuestas que atraviesa a los dirigentes de todos los espacios y que, en la mayoría de los casos, los une o desune. Esa herramienta que sabe medir el interés de la ciudadanía por ciertos contenidos (ideas y propuestas) y formas (discurso e imagen) planteados por los aspirantes en campaña, suele tener la llave del corazón del electorado.

Este febrero se sabe además que la cuestión platónica del voto, conocida como el componente "ciego" en el amor, ese con el que pueden identificarse los que estuvieron o están enamorados y/o los que estuvieron o están desencantados, podría no ser determinante. A diferencia de los comicios de 2015, un contexto económico y social diferente podría influir en la voluntad de la mayoría a la hora de demostrar cariño a quienes se proponen liderar el destino del país.

Sí jugarán un rol determinante, una vez más, los indecisos, aquellos difíciles de conquistar, que no quieren desilusionarse con el actual ni se resignan a la temida y épica decisión de volver con un ex. Y entonces ellos y ellas andan por ahora de cita en cita. De ahí la danza de nombres y el coqueteo que ya arrancó en todos los partidos, pero que tendrán su San Valentín más adelante.

Unos esperarán hasta último momento para la definición (junio es el límite para entregar la lista para las PASO) y otros no podrán darse ese lujo, pues dependen de la estrategia de seducción del rival. Lo cierto es que todos necesitan más tiempo para hacer "match", así que los candidatos y sus vices se revelarán recién en los próximos meses. Ya en agosto u octubre, quienes descifren la fórmula del amor del pueblo será mejor que tengan también la fórmula del bienestar general. Basta de andar dejando corazones rotos.