Parece todo un mensaje de la vida que Chaplin haya muerto en Navidad y que una persona que hizo tanto por el florecer, como María Elena Walsh haya nacido en un lugar llamado La Matanza.

La vida sabe cómo repartir sus cartas, como lanzar su botella al mar del destino. No podemos echarle la culpa a ella, si nosotros dejamos pasar su llamada, si somos parte de la cultura de las llamadas perdidas.

¿Qué significa ser parte de la cultura de las llamadas perdidas? Ignorar el mensaje, no hacer lo suficiente por leerlo, o para decirlo en términos de moda: quedarse sin señal.

Charly García canta: "Yo sólo tengo una pobre antena, que me transmite lo que decís" Y esto que confiesa el gran Charly es lo que a todos nos pasa, sólo que los artistas, los poetas, sólo los sensibles pueden comprenderlo.

Tenemos una antena, posiblemente sea el corazón, que recibe las señales que emiten los mensajes más importantes de la vida. Un cartel callejero, una conversación al pasar, una noticia, una imagen, todo es un llamado.

Por Buenos Aires, hallamos carteles como aquel que anuncia: "Ángeles de la guarda en oferta, próximamente estrenamos Cristo” por supuesto, esta leyenda está en una santería.

En un café, escuché: "Nuestro gran enemigo es el olvido, lo único que nos sostiene es la memoria” Y cualquiera podría decir que es una frase extraída de un diálogo de historiadores, sin embargo es lo que un viejo mozo le confiesa a uno joven, con respecto a su oficio.

"Después de tantos años, por los zapatos me doy cuenta si es tan sólo un peatón o es un auténtico caminante" declara un lustrabotas a un cliente."La paciencia es nuestro único patrón" Manifiesta un pescador de la Costanera."No debe amanecer sin el pan" , explica un maestro panadero.

Y estas frases que tan sólo parecen consejos profesionales, son, en realidad, son consejos existenciales; porque el mundo sería otro si no amaneciera hasta que todos tuviesen su pan, si la paciencia fuera nuestro verdadero jefe, si con sólo ver los zapatos supiéramos quien es un caminante, si la memoria nos sostuviera o si se aproximara el estreno de un nuevo Cristo.

El crucial, en medio de la apología de las llamadas perdidas, no dejar pasar el mensaje. Y reflexionar a fondo: ¿Qué es una llamada perdida? Un libro que no se abre, es una llamada perdida; una voz que nunca pronuncia un "te quiero",es una llamada perdida; un camino que siempre conduce al mismo lugar, es una llamada perdida; hacer de la vida una planilla de excel, es una llamada perdida; un niño en la calle, es una llamada perdida.