LA MÚSICA QUE NO ESCUCHAN TODOS

Mundial Qatar 2022: ver o no ver los otros partidos hasta el sábado, esa es la cuestión

La derrota de Argentina contra Arabia Saudita en el debut no sólo fue un cimbronazo para el equipo. En este lado del mundo, muchos optaron por olvidarse por un buen rato del torneo y mantienen la "duda hamletiana" de cara al trascendental duelo con México. 

Por Nico Kischner.

Martes 22 de noviembre de 2022. Seis de la mañana en este rincón del planeta Tierra. Argentina está a nada de arrancar su participación en el Mundial de Qatar contra Arabia Saudita. El cielo acompaña a que no parezca tan temprano y el constante movimiento de gente en la calle hace también lo suyo en ese sentido.

Muchos comercios ya están abiertos y en las panaderías hay clientes aguardando su turno afuera y afortunados que salen sonrientes y provistos de medialunas con rumbo conocido: estar frente a un televisor. Llegó el día tan esperado. Horas, días, meses y años han quedado atrás. La previa de la previa de la previa por fin es historia.

 

 

El gol de penal de Lionel Messi, luego de que a través del VAR el árbitro Slavko Vincic viera el agarrón de Saud Abdulhamid a Leandro Paredes en un corner, brindó una tensa calma a un primer tiempo marcado por los gritos que no fueron a partir de que el réferi esloveno anulara los dos tantos marcados por Lautaro Martínez (autor de una definición más linda que la otra) y el otro hecho por el 10 y capitán argentino (con un "simpático" retroceso en falso del arquero Mohammed Al Owais incluido).

Martes a las 9 de la mañana, apróximadamente. Ya no es cuestión de mirar el reloj con tanta premura, pero lo cierto es que se cayó el mundo abajo. Dos jugadas que terminaron de la mejor manera para los jugadores árabes hicieron que la ilusión argentina mutara en apenas unos minutos en una tristeza absoluta. 

 

Sin duda, en este momento de la lectura habrá muchos que esgrimirán que solamente es un partido de fútbol y que hay millones de motivos para preocuparse antes que sobre el destino de una pelota. Sí. Y no. Sí desde la lógica de una país lleno de argentinos que sufren para llegar a fin de mes. Y no desde lo que ocurrió tras el impensado 2 a 1 para Arabia Saudita en el debut mundialista del equipo de Scaloni, el otro Lionel.

No se explica, se siente. Lo que era estar todo el día pendiente de resultados ajenos, viendo partidos y transmisiones con hinchas y periodistas especializados, y no tanto, en continuado desde Qatar por cuanto canal se pudiera, pasó a ser un "apagá todo" abrupto. 

 

Ya pasaron más de 24 horas del cimbronazo y del silencio eterno posterior. De a poquito, se van sumando aquellos que vuelven a mirar, aunque sea de reojo, qué está pasando en ese Mundial que estaba tan cerca como la cancha de Independiente de la de Racing y hoy parece todavía más lejano que los 13.306 kilómetros que separan a Buenos Aires de Doha

Y aquí viene el uso de la primera persona que tanto nos inquieta a los periodistas pero que, en los casos de las columnas de opinión se permiten tanto como una copita de vino en las dietas, es decir, apenas mojarse los labios, pero sin abusar del recurso.

 

 

Confieso, porque todavía no me tocó terapia esta semana y a alguna iglesia sólo fui para casamientos ajenos, que no pude ver nada más de la Copa del Mundo desde la derrota. Intenté. Una y otra vez. Pero no pude más allá de unos minutos. Me enteré, porque de alguna manera lo sabés, que goleó Francia, que empataron México y Polonia (y hasta esbocé algo parecido a una sonrisa) y no mucho más para ser sincero. 

¿Está bien o mal el silencio de Mundial hasta el sábado? Los recuerdos de torneos anteriores, desde el mítico y esperanzador Italia '90 hasta el fatídico Corea-Japón 2002, que en realidad arrancó con un triunfo frente a Nigeria, van torciendo la balanza para uno u otro lado. 

No lo sé realmente. Calculo que no seré el único que transcurre sus horas con esta duda existencial. Sí, que a las 16 del 25 de noviembre de 2022 este cuerpito estará nuevamente frente a un televisor, con su vieja remera de Argentina puesta y el firme deseo que del otro lado del mundo, los Lionel y compañía hagan lo suyo contra los del "Tata" Martino para alegrarnos y alegrarse. ¡Vamos Argentina carajo! 

Por N.K.

Esta nota habla de: