Pedir la escupidera ahora se dice "reperfilar"

Opinión por Esteban Godoy. 

@egodoyvallejos 

Luego del pésimo desempeño electoral del presidente Mauricio Macri en las primarias abiertas del 11 de agosto, la gobernabilidad se tornó tan sinuosa como explosiva. El propio mandatario dio pocas señales o ninguna acerca de su comprensión de las exigencias (y necesidades) de la sociedad y sus directivas pasaron del populismo puro al yerro permanente.

Si algo había de consenso entre todos los candidatos de la oposición es que la descomunal deuda contraída con el FMI es imposible de pagar en los términos convenidos con el gobierno. Nadie habló de quita, por ahora, pero sí de estirar los plazos. Y eso fue lo que anunció este miércoles el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza.

En una confusa primera apreciación, el funcionario aseguró que "buscamos no pasar el problema al que sigue", pero a continuación detalló cuatro medidas que pretenden extender el tiempo señalado para cancelar deuda. Y no escatimó esfuerzos para aclarar que "esto fue una sugerencia de las fuerzas de la oposición" e "inexorablemente deberá concluir en el próximo mandato".

Lo que más impactó fue su afirmación de que pedirán reunirse con el Fondo Monetario para "reperfilar los vencimientos de la deuda" que ya asciende a los 45.000 millones de dólares y que totalizará 56.000 millones. En la redacción, nos miramos todos. Se esperaba otro tipo de anuncio y el reconocimiento de la renegociación de la deuda, en plena campaña electoral, fue un dato sorprendente.

El gobierno utilizó una palabra sutil para definir lo que, en el barrio, se entiende muy bien. Lacunza abrió el paraguas y trató de puntualizar que la diferencia entre reperfilar y reestructurar "es un poco semántica". Sonó a tramposo, y lo fue. Lo que la administración de Cambiemos no quiso decir para evitar que saliera en los títulos de los diarios fue justamente eso: reconoció que tomó una deuda impagable y que no le quedó otra salida que pedirle la escupidera al FMI.

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