Que devuelvan algún gol

Opinión por Luis Autalán. 

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@luisauatalan 

Desde los conocimientos básicos o rudimentarios sobre medicina se puede concluir en que un estado febril, lejos de ser una expresión de algarabía de organismo alguno, revela alertas sobre alguna afección. Quizás por allí se permita asimilar tal fenómeno a las huelgas en forma global y en el nuevo milenio.

Para el caso, intentar demonizar los paros tampoco es potestad absoluta de Cambiemos, la historia nos releva de tener que enumerar cuántas veces sucedió. Desde este oficio también se aportó a la causa "devaluatoria" de medidas de fuerza, incluso enarbolando todavía hoy preguntas como: "Qué cambia con un paro", "qué sucede con quienes desean ir a su trabajo", o incluso cuestionar a la dirigencia sindical.

Sobre dicho estamento imperfecto claro, nos atrevemos a considerar que -sin consultar a Orson Wells- sus representantes surgen de la misma sociedad que integramos y no provienen de Saturno, Plutón u otras galaxias. La misma consideración puede ser extensiva a dirigentes políticos, médicos, vendedores, obreros, maestros, poetas y otros oficios, hasta incluso incluir a los monotributistas.

Aún en la duda de si los citados tendrían voluntad o no a cumplir su labor, nos parece apropiado incorporar estos casos y otros que superarían la extensión de esta columna. Para el caso, sobre debates calientes de estas horas, recordamos que el entrenador Marcelo Bielsa, en la actualidad en el Leeds de Inglaterra, ordenó que su equipo se dejara hacer un gol para reparar desde el honor una falla arbitral.

"Devolvimos un gol", simplificó Bielsa, quien está acusado y fue multado por espiar a rivales. Desde el concepto futbolístico, al cual apela el gobierno y la oposición para referir a esfuerzos, lucha, dar vuelta historias, se considera que la sabiduría de Bielsa comenzaría a sanar el país si decidimos devolver algunos goles, empezando por los convertidos en contra. 

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