lalem@cronica.com.ar
@_Lo_A

El problema son las coordenadas de la Orden de Operaciones COFS N° 04/17. Enmendadas a mano, señalan un área que el "submarino no podría navegar porque toma porciones del continente, las Malvinas y hasta zonas de baja profundidad", explica Luis Tagliapietra, papá de Damián, uno de los 44 tripulantes del ARA "San Juan".

La información fue extraída de la Orden de Operaciones COFS N° 04/17 "C" y formó parte de la respuesta escrita que presentó el jefe de gabinete, Marcos Peña, a la pregunta 456 del informe 108 que envió la Cámara de Diputados. No se trata de un punto menor. El cambio en las coordenadas hace que tome fuerza, al menos en el imaginario colectivo, la hipótesis del hundimiento del submarino.

Una alternativa que algunos periodistas sostuvieron desde hace ya cuatro meses y que el gobierno desestimó con la misma fuerza que negó de forma sistemática que el submarino monitoreara embarcaciones de las Islas Malvinas. "No descartamos la hipótesis del hundimiento, pero no tenemos ninguna prueba que la avale hasta el momento. Sólo tenemos pruebas de la desidia respecto del estado en que estaba el submarino", agrega Tagliapietra.

Lo real es que, hasta el momento, la desaparición y la búsqueda del ARA "San Juan" se describe en una sucesión de comunicados, informes y desmentidas que poco y nada avanzan hacia la verdad. Al principio, se había perdido comunicación con el submarino y había esperanza de vida; quince días después se informó que no habría salvamento de personas, con lo que cualquier posibilidad de sobrevivientes quedó desestimada.

La seguidilla de partes fueron dando noticia de cómo, poco a poco, los 18 países que de una u otra manera participaron en la búsqueda regresaron a sus lugares de origen y hasta que la tarea quedó limitada a las naves argentinas. El "evento anómalo singular, violento y no nuclear consistente con una explosión" reportado por la embajada de Austria es un agujero negro del que no se sabe ni su especificidad ni su procedencia con certeza.

Por eso, la aparición de la OP y las coordenadas de imposible navegación son, para los familiares, un intento de desvío de la atención del verdadero objetivo: determinar qué fue lo que pasó y la responsabilidad del Estado.