Se complica el panorama electoral para el gobierno

Opinión por Javier Carrodani. 

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@javiercarrodani 

A comienzos de este año, cuando el gobierno y los analistas económicos en general presumían que 2018 cortaría la racha negativa de los años pares (no electorales), en cuanto a crecimiento económico, en este espacio se planteó que al presidente Mauricio Macri le quedaban poco menos de dos años para mostrar si su proyecto de país era válido.

Hasta ese momento, las cifras daban cuenta de un repunte en 2017 que compensaba la caída del PBI en 2016, e incluso, según cifras oficiales, hasta le daba algunas décimas a favor en comparación con diciembre de 2015. Como se sabe, tras la corrida cambiaria iniciada en abril y la fuerte devaluación del peso ante el dólar (116% en lo que va del año), las proyecciones se derrumbaron y, pese al fuerte crecimiento del primer trimestre, la cuenta dará negativa en más del 2% para 2018 y el presupuesto 2019 anticipa otra baja, en este caso del 0,5%.

Quiere decir que, de dos años consecutivos de crecimiento que el gobierno esperaba celebrar, el país pasaría a tener dos años seguidos de caída, algo que no se registra desde 2002, el cual completó una nefasta seguidilla de cuatro años de baja: el último del mandato de Carlos Menem, los dos de Fernando de la Rúa y el primero de Eduardo Duhalde, aunque en este caso el último cuatrimestre ya mostraba una tendencia incipiente de recuperación.

En este contexto, ¿qué podrá decir el oficialismo en la campaña presidencial del año que viene? Bastará con recordar las promesas y aseveraciones formuladas en 2015 y contrastarlas con la realidad para poner en jaque a cualquier candidato, sea Mauricio Macri u otro.

Seguramente, la respuesta ensayada será remitirse a "la pesada herencia recibida" y tratar de convencer de que lo hecho -sobre todo a partir del primer acuerdo con el FMI- es lo mejor que hay con miras a ordenar y sacar adelante al país. Difícil que con eso alcance.

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