Tan contundente como inesperado
Opinión por Javier Carrodani.
@javiercarrodani
Con una avalancha de votos que ni los militantes más optimistas del Frente de Todos se animaban a pronosticar, la fórmula presidencial de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner dio este domingo un tremendo golpe en las urnas y cosechó una ventaja casi irreversible de cara a las elecciones generales del 27 de octubre.
Tanto la euforia en el búnker peronista como la decepción en el oficialismo tuvieron motivos sobrados. La contundencia del resultado dejó en claro que al oficialismo le resultará tremendamente difícil revertir la ecuación. Además de necesitar que el binomio peronista no alcance el 45 por ciento de los votos válidos en octubre, Juntos por el Cambio deberá recortar la diferencia lo más que pueda, para aspirar con ciertas chances a un triunfo en la eventual segunda vuelta.
La oscuridad del panorama lo demostró el semblante del propio presidente Mauricio Macri, cuando salió a las 22.10 a reconocer el "mal resultado electoral" e invitar a sus seguidores a "irnos a dormir". Luego, en la conferencia de prensa, intentó llevar un mensaje de cierta esperanza a sus votantes, pero su tono dejó entrever que una remontada sería prácticamente un milagro.
Pero no solamente el oficialismo deberá replantear su estrategia. También desde el Frente de Todos habrá que capitalizar inteligentemente el holgado triunfo. Tanto Alberto como Cristina deberán adoptar tono de mayor moderación, porque el "círculo rojo" local y los mercados internacionales ya desde este domingo los están viendo como quienes casi seguramente estén a cargo del país desde diciembre próximo.
Además, a nadie le conviene realmente que la situación económica y social se desmadre, ni al gobierno nacional, ni a la oposición, a ningún argentino en realidad. Los números de gran parte del aparato productivo nacional ya son por demás complicados, y ni qué hablar de las cifras de desempleo y pobreza que no han parado de crecer en el último año y medio.
Y por si faltara algo para este combo, no es novedad que -a priori- el crédito externo para los Fernández estaría prácticamente vedado. Cabe recordar que el segundo mandato de Cristina -con las fuertes restricciones a la compra de divisas y a las importaciones- fue muy conflictivo con los mercados y ahora se agrega el problema del fuerte endeudamiento externo que contrajo la gestión de Macri.
De vuelta a lo estrictamente político, fue muy impactante ver al Presidente salir tan temprano a tirar la toalla, mientras que ni el ahora candidato a vice, Miguel Ángel Pichetto, ni la gobernadora María Eugenia Vidal pronunciaron discursos a los militantes ni tampoco hablaron en la conferencia de prensa. Igual de impactante fue la arenga posterior de Elisa Carrió a los militantes en Costa Salguero, apelando a argumentos y a ejemplos tan rebuscados que hacían pensar en alguien que desesperadamente intenta reanimar a un paciente próximo a su deceso.
Del resto de las fuerzas hay poco para decir. Consenso Federal, con Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, sólo confirmó su condición de tercera fuerza, pero apenas testimonial, ya que no llegó al 10 por ciento de los votos. En tanto, el Frente de Izquierda Unida, y los partidos de José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión apenas superaron el corte de las PASO.

