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Este domingo 15 de julio, terminó el Mundial. Para los que viven en la burbuja de la política, el hecho implica el arranque formal de la campaña presidencial de 2019. Entre anotados, expectantes y los que aguardan para dar el batacazo, esperaban el escenario post Mundial para empezar el camino que defina al que tendrá el honor de sentarse en el sillón de Rivadavia el 10 de diciembre de 2019.

En el oficialismo el panorama sigue siendo el mismo. La fuerte crisis cambiara, política y económica de los últimos meses llevó a algunos retoques dentro de Cambiemos, pero poco profundos. Lo dijeron a principio de año y hoy sigue siendo cierto; todos buscarán reelegir:  Mauricio Macri en la Nación,  María Eugenía Vidal en la provincia y Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad.

Para la oposición el río está revuelto, con Cristina Kirchner "guardada" para no arruinar la caída de imagen del oficialismo. Ese solo dato, sumado a que la ex mandataria ganaría cualquier disputa interna, paraliza a quienes sueñan con ser candidatos de unidad dentro del peronismo.

Por eso, la alternativa más fuerte pasa por un peronismo no K, que sólo podría sumar lo necesario para desbancar a Cambiemos si la crisis se profundiza y llegan al balotaje. Al escenario habrá que sumar un dato relevante: las provincias ya desdoblaron sus elecciones en la mayoría de los casos.

Eso implica que en diciembre ya habrá gobernadores jugando su futuro, con alianzas que podrán luego deshacer de cara a las presidenciales. Lo que suceda en Buenos Aires, donde los intendentes del PJ quieren ganar pero sin Cristina -algo que en la actualidad no pueden hacer-, será decisivo para el destino del país, una vez más. Este domingo terminó un Mundial. Este lunes empieza el nuestro.