Un contexto regional difícil

Opinión por Jorge Cicuttin.  

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Jorge Cicuttin

@jorgecicu 

"Cumplí Lula, gané en Argentina. Vamos a poner de pie a toda América latina con todos ustedes". Estas palabras las dijo Alberto Fernández el 9 de noviembre pasado en la apertura de la reunión del Grupo de Puebla. Ese día, los líderes progresistas de la región celebraban la libertad del ex presidente brasileño.

Pero al día siguiente esa celebración se apagó. Aparecieron los nubarrones. Se concretaba un golpe de Estado en Bolivia y Evo Morales se veía forzado a abandonar su país, mientras la sangre corría por el territorio boliviano. "El cambio es el progresismo", fue el lema del encuentro. Pero el progresismo no es, justamente, lo que en la actualidad predomina en el escenario de los gobiernos regionales.

Con Jair Bolsonaro en Brasil, Sebastián Piñera en Chile, Mario Abdo Benítez en Paraguay, la golpista Jeanine Áñez en Bolivia y el electo Luis Lacalle Pou en Uruguay, la Argentina está rodeada de gobiernos muy alejados del progresismo que Fernández proclamó ante el Grupo de Puebla.

Así, la idea de recrear la Unasur se convierte en una utopía. Lo mismo ocurre con reformular el Mercosur y que deje de ser solamente una oficina para cerrar negocios internacionales. Es cierto que es una Sudamérica convulsionada, con reclamos en las calles, pero quienes se alojan en sus gobiernos están optando por la represión antes de acceder a las demandas populares.

"No estamos solos, los que están solos son esos gobiernos", aclara Fernández cuando se le habla de este contexto regional. Y explica: "Estamos más acompañados que nunca. Tenemos que ver los movimientos populares, como en Chile, que reclaman el fin de las políticas conservadoras que allí se aplican. Los pueblos chocan con gobiernos que piensan distinto que nosotros".

En cuanto a los presidentes, Alberto Fernández tiene que saltar toda la región para encontrar un socio en el lejano México, con Andrés Manuel López Obrador, a quien ya visitó tras triunfar en las elecciones de octubre. Pero las relaciones comerciales más fuertes de la Argentina y la deuda con el Fondo Monetario Internacional hacen que el nuevo Presidente deba mantener una relación cordial con Estados Unidos y Brasil, por más que rechace las actitudes de sus respectivos presidentes, Donald Trump y Bolsonaro.

Las diferencias con Mauricio Macri en este tema serán enormes. Un ejemplo: el mandatario saliente le pidió a Fernández que reconozca a Áñez como presidenta boliviana. Y la respuesta pública que obtuvo fue contundente: "Para nosotros Bolivia no tiene gobierno hasta que los bolivianos eligan libremente en las urnas", sentenció Fernández.

El nuevo gobierno asume con presidentes vecinos de derecha y pueblos convulsionados. Un contexto regional difícil, pero con final abierto.

Jorge Cicuttin
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