Una prédica que no tiene eco
Opinión por Javier Carrodani.
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@javiercarrodani
Hace dos años, cuando se acercaba el comienzo de las campañas políticas con miras a las elecciones legislativas "de medio término" -como algunos se refieren a los comicios que se dan durante en pleno desarrollo de los mandatos presidenciales-, desde este mismo espacio quien esto escribe se sumó a otras voces que les pedían a los diputados y senadores nacionales dejar de hacer algo que se vuelve común en estas épocas: ausentarse de las comisiones y del recinto para estar más tiempo en la provincia a la que se representa, porque hay que "hacer campaña" para renovar la banca propia o bien para respaldar a otros miembros del mismo sector político que se postulan en la ocasión.
En aquel entonces no hubo mucho eco en ese reclamo. La frecuencia de las sesiones para tratar leyes y el número de normas aprobadas fueron -una vez más- sensiblemente menores que los del año anterior. Sólo después de las elecciones de octubre de 2017 la actividad legislativa recobró impulso, aunque no fueron jornadas muy positivas, ya que con motivo del tratamiento de un proyecto de reformas en el sistema jubilatorio se produjo un escándalo dentro del recinto de Diputados y gravísimos incidentes durante dos días en las afueras del Palacio del Congreso.
Este año, el panorama es más complejo. Muchas provincias desdoblaron su calendario respecto de las elecciones de cargos nacionales. Entonces muchos diputados y senadores, que eventualmente se candidatean a gobernador o vice de su distrito o bien van a respaldar a otros postulantes, constantemente relegan la tarea por la que efectivamente se les paga: legislar, es decir, elaborar proyectos de ley para someter a debate y participar en la discusión del resto de los proyectos que haya en danza.
Ya lo dijo en una de las últimas sesiones la diputada Graciela Camaño: "No podemos cobrar tanto para no hacer un carajo".

