WhatsApp, Dylan y los influencers, la campaña sin política

Opinión por Gabriel Calisto. 

gcalisto@cronica.com.ar 
@gcalisto 

"Facebook ya fue. Ahora lo que va es WhatsApp, que la misma gente sea la que difunda entre sus contactos los valores de nuestro candidato". Palabras más, palabras menos, es la estrategia del jefe de gabinete y jefe de campaña Marcos Peña, para esta contienda. Tras haber revolucionado la utilización de las redes sociales en 2015, Cambiemos -ahora Juntos por el Cambio- buscará una vez más conseguir desde ese espacio virtual el discurso político que no quiere hacer en forma tradicional.

Otros precandidatos también apuestan a pisar fuerte en las redes, pero con un camino diferente. El mismo día en que fue oficializado como postulante del kirchnerista Frente de Todos, Alberto Fernández decidió salir a caminar por su barrio (Puerto Madero) con su perro Dylan.

La mascota es una copia fiel de Balcarce, el can que Mauricio Macri sentó en el sillón de Rivadavia luego de su participación política. Dylan tiene cuenta de Facebook y de Instagram, y ante cada hecho relevante -la salida de su internación, por ejemplo- aparece el perro para matizar su perfil.

En un carril totalmente distinto corre Roberto Lavagna. El más viejo de los precandidatos sabe que necesita hacerse conocido en el mundo de los jóvenes, que no reconocen su gestión, allá por los inicios de este milenio. Más allá de la explosión de su foto en sandalias en el verano, Lavagna decidió dejar que su equipo de comunicación sumara a los candidatos del espacio a Ramiro Marra, un youtuber financiero, y contrataron a otros influencers para que difundan "el lado B" de la campaña.

Hasta ahora, la "intimidad" sólo se trató de publicar el acta con el que oficializaron el frente Consenso Federal. Cabe destacar que, pese a su preeminencia, Juntos por el Cambio es el espacio elegido por los adultos mayores de 45 años, mientras que el kirchnerismo "rankea" top entre los jóvenes, que ni siquiera conocen a Lavagna.

Perros, influencers y WhatsApp confirman otra triste verdad: "la gente" está totalmente alejada de la política, y puede definir su simpatía con un candidato no por sus ideas, ni por sus propuestas o su trayectoria. La decisión sobre quién será el próximo presidente podría depender de la ternura de un perro.

Esta nota habla de: