El complot contra Lula y la mentalidad de las elites
Opinión por Javier Carrodani.
@javiercarrodani
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El escándalo desatado en Brasil a partir de la filtración de conversaciones entre el ex juez Sergio Moro y los fiscales de Lava Jato -en las que habrían acordado la mecánica de presentación de cargos para reforzar la presunción de culpabilidad contra el ex presidente Luiz Inácio Lula Da Silva- vuelve a poner sobre la mesa un concepto que en este caso les cabe a sectores de poder del vecino país, pero que también remiten a procederes de la elite argentina de la década de 1930.
Lula fue condenado a casi nueve años de cárcel por ser beneficiario de un departamento en Guarujá como "premio" de una empresa constructora por haber conseguido un contrato con la estatal Petrobras. Esto se decidió por puro criterio y convicción, tanto de Moro como de un tribunal de segunda instancia, porque no hubo una sola prueba clara y contundente de la conducta imputada.
Si a las conversaciones entre el ex juez y los fiscales se les suma que Lula siempre cuestionó la imparcialidad de Moro, que el fallo judicial sacó de la carrera electoral al líder del PT -en beneficio del ahora presidente Jair Bolsonaro- y que el propio mandatario incorporó al ex juez como ministro de Justicia, resulta muy difícil no pensar en que al ex magistrado lo movilizó, desde el vamos, una motivación político-partidaria.
Ante este panorama, surge la relación con lo que en la historia argentina se dio en llamar el "fraude patriótico", y que en concreto es la expresión que usaban los dirigentes conservadores -vinculados al establishment de la época- liderados por el general Agustín P. Justo para referirse a las trampas que realizaban en las elecciones con el fin de asegurarse el triunfo sobre el radicalismo -principal representante de las clases medias y bajas- por el bien de la Patria.
Es la forma de pensar de los sectores que -en ocasiones- también plantearon la idea de instituir un sistema de "voto calificado", en base a preguntas tales como: "¿Está bien que el voto de un estanciero o un empresario que tiene propiedades y mucha gente a cargo, valga uno y el de un peón rural o un obrero de fábrica también valga uno?". Es el repudio al sistema democrático basado en la presunción de que sólo algunos están avalados y legitimados para hacer oír su posición en las decisiones de un país.

