Identificar a los culpables y condenarlos

El ataque sufrido por la docente de Moreno, secuestrada y torturada durante una jornada de protesta, exige que la Justicia actúe para garantizar la seguridad de los maestros.

Por Gabriel Calisto
@gcalisto

En nuestro país, las noticias pasan y se suceden a un ritmo vertiginoso. No se termina de pensar un tema que ya otro se roba la atención, en una cadena que parece no terminar nunca.

Pero hay noticias que nos obligan, por su trascendencia, a esperar antes de poner la mirada sobre aquello que ya nos está reclamando atenderlo. Ayer secuestraron a una docente. Fue en Moreno, provincia de Buenos Aires.

Secuestraron a una docente. La obligaron a subirse a un auto, le taparon la cabeza con una bolsa y le marcaron el abdomen con un punzón.

A una persona que dedica su vida a educar pibes. A una maestra que reclamaba porque hace apenas un mes a dos compañeros de su escuela les arrancaron la vida por un accidente totalmente evitable.

Alguien consideró que lo que correspondía hacer era secuestrar, torturar y amenazar a esa persona. Y lo hizo.

Ya habían advertido, en amenazas telefónicas y panfletos arrojados cerca de la escuela, que "iban a terminar en el cementerio de Moreno".

Hoy es una nueva jornada de protesta de los docentes. Reclaman por sus salarios, pero también por las pésimas condiciones en las que educan a nuestros pibes.

El repudio de todo el arco político, así como la masiva marcha que se dio esta mañana frente al Consejo Escolar de Moreno, son muestras saludables pero insuficientes. Quienes cometieron semejante crimen deben ser identificados y condenados.

Las declaraciones públicas son importantes, pero más lo es el accionar de la justicia. Si nadie resulta responsable, ¿por qué dejarían de hacerlo? Si nadie es condenado –y no nos referimos a detener a algún "perejil" para mostrarlo a los medios- ¿quién le garantiza a los docentes, que protestan porque sus compañeros perdieron la vida tratando de darle de comer a un grupo de chicos, que están seguros?

Cualquier debate serio sobre educación suele incluir un párrafo sobre cómo los docentes asumieron nuevas tareas, entre ellas alimentar a los alumnos o evitar que la droga entre en las escuelas. Es algo que, pese a la gravedad que implica, se transformó en habitual.

No sumemos que, además, deban tener cuidado si protestan porque los podrían torturar.

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