La chica urbana (en cuarentena): sin vacuna pero, ¿vacunados?

Un nuevo capítulo de una serie de eventos desafortunados donde la ciudad, sus historias y sus contextos se ven desde un punto de vista diferente.

Por La chica urbana

@ChicaCronica

Capítulo 20

En el país donde abundan los psicólogos y los psicoanalizados, no podemos manejar la ansiedad. Desde que inició el aislamiento social, preventivo y obligatorio por el coronavirus en Argentina, hemos pasado por todos los estados mentales posibles. ¡Y vaya que hay variedad de estados mentales en nuestras mentes!

De la aceptación a la negación, desde el estado Zen al violento y desde la paciencia al hastío. ¡Hemos vivido todos!

¿Será que nos cansamos de hacer pan? ¿Será que nos cansamos de hacer yoga? ¿Será que nos cansamos de nuestra huerta en el balcón? ¿Será que nos cansamos de nosotros, de nuestras parejas, de nuestros hijos, de nuestras mascotas, de nosotros mismos?

un día nos dijeron "15 días de cuarentena" y al día siguiente ya es noviembre, así como así

— WOS (@iOficialWos) November 2, 2020

Pasaron los meses y hemos probado todo, y nos hemos cansado de todo. Apareció el virus y nuestros cerebros estallaron. Al principio nos sorprendió la cuarentena, luego la aceptamos, un poco después nos adaptamos, al rato nos pusimos nerviosos, al poco tiempo la negamos, después nos opusimos, a los días nos quejamos a los gritos y a esta altura ya directamente la odiamos. ¡Y por completo!

Lo que había empezado con un espíritu más Zen, más equilibrado, aceptando la realidad, buscando la forma de ocupar el tiempo, de volverlo productivo, de reflexionar sobre nosotros mismos, se convirtió al pasar los meses en un odio inexplicable, contradictorio, salvaje.

 

Negamos los muertos, los contagios, los enfermos. Desconocemos los esfuerzos de otros para poner como protagonistas a nuestras propias necesidades. “¡Quiero mi libertad, esto es una infectadura!”, ¿Qué pasó con la espiritualidad y la introspección, señores?

¿Qué pasó con el reiki, con los coaching emocionales, las pastillas para dormir y las flores de bach?

Series completas que me vi en cuarentena:
The office
Community
Parks and Recreations
Twin Peaks
Full Metal Alchemist
The queen's gambit
Blood of Zeus
Castlevania
RuPaul's Drag Race (2nd - 6th seasons)
Working Moms
Star Trek TNG
The chef show
Hill house - bly manor

— dani (@Carmiela_) November 2, 2020

Exigir salir a la vida normal en un contexto de vida anormal. ¡A-ha! Estamos muy bien…¿No se nota?

Ya nos vamos relajando, nos vamos distrayendo, nos vamos aflojando. Algunos ya no nos ponemos el barbijo, ni nos estamos sanitizando las manos, ni nada. Tampoco tomamos distancia social y mucho menos nos quedamos en casa. Ahora vamos a comer afuera en grupo, asistimos a fiestas y hasta hacemos cumpleañitos para los chicos con animadores y todo. ¿Estamos todos locos?

 

En nuestras mentes todo ya pasó, ya fue, el año ya casi terminó. Y ya estamos planeando para año nuevo tirar la casa, el árbol de navidad y el pan dulce por la ventana. Porque hay que despedir a este 2020 para que no vuelva nunca más. ¿Nos calmamos?

Estamos hastiados y perdidos en esta claustrofobia que nos tiene encerrados física y mentalmente. ¡Y eso nos tiene locos! Re locos…

yo viendo como a todos les ha valido la cuarentena y yo no he visto a nadie fuera de mi familia desde marzo pic.twitter.com/abUVBODPkk

— birdkid (@zimette_) November 2, 2020

Ya nos aburre amasar pan, escuchar músicas de relajación, hacer meditación, los tutoriales, las cursos por Zoom, las series de moda y armar compost para la única maceta de tomillo que tenemos colgada en la ventana de la cocina. Nos aburre todo, así de simple.

¿Pero nos divierte todo lo que creemos que nos divierte? Si, extrañamos los encuentros con la familia, con los amigos, con los compañeros, obvio ¿Pero todo lo demás también?

 

No aguantamos más y eso no nos deja pensar. Nos desequilibra, nos trastorna, nos pone nerviosos.

Aún no está la vacuna pero en nuestras mentes ya estamos todos vacunados. La ansiedad nos tiene locos y no podemos esperar porque el tiempo pasa. Se nos pasa la vida, las arrugas y nos salen canas… ¿Y la paciencia? Bien, gracias.

Armaron una fiesta de Halloween y se pudrió todo

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