FIRME JUNTO AL PUEBLO

La historia de la conmovedora tapa especial de Crónica por los 20 años de Cromañón

En la portada del lunes 30 de diciembre salió publicada la silueta de una foto histórica que recorrió el mundo. En primera persona el protagonista de la imagen, Leonardo Chaparro (perdió a su hijo David en el boliche); el autor, el fotógrafo Gustavo Castaing; y Antonio “Tony” Ortiz, el Director de Arte de Crónica, hablan de esa imagen. El detrás de escena como nunca se había contado.

Hace 20 años la pantalla de Crónica TV tuvo la primicia de la tragedia. Fueron una conmoción las primeras imágenes y cobertura del camarógrafo Mario Core, el cronista Carlos Ferreyra, y luego el móvil con Carlos Alvarez. Como aquella tapa del diario Crónica (Rock Trágico: 143 muertos).

A 20 años en los kioscos, en los canales de tevé, en las radios, en las webs y redes, en todos lados, se vio y se habló de la tapa histórica de Crónica. Año 61, edición 21.683 del lunes 30 de diciembre. Edición Especial por los 20 años de Cromañón. En la bajada, decía: Dos décadas han pasado desde, quizás, la masacre más grande de nuestro país: 194 vidas que jamás imaginaron un final tan inesperado y doloroso. El 30 de diciembre de 2004 dejó marcas imborrables en toda una generación, cuyas heridas siguen abiertas. La corrupción, la negligencia, la avaricia y la ignorancia fueron piezas clave de este rompecabezas que desembocó en una imagen desgarradora. Diario Crónica dialogó con protagonistas de aquella noche: el reportero gráfico que inmortalizó, con su cámara, un acto de valentía; el hombre retratado, que cargó sobre sus hombros a una víctima en un intento desesperado por salvarla (...) Con profundo respeto a las familias y víctimas, la edición está dedicada a ellos. La decisión de ilustrar con una silueta esta catástrofe busca no sólo atenuar la crudeza de la imagen original, sino también honrar y preservar la sensibilidad de todos quienes estuvieron presentes aquella noche.

El proceso de la creación de la emblemática tapa.
El proceso de la creación de la emblemática tapa.

Aquella noche de la tragedia, hace 20 años, el reportero gráfico Gustavo Castaing trabajaba en el horario nocturno en el diario Clarín. Estaba sentado frente a una computadora en el Departamento de Fotografía. Sonó el teléfono. “Hay un incendio en una bailanta.” Al principio, como le pasó a todos los medios que fueron a cubrir, no se sabía de la magnitud. Ni bien llegó, había sólo dos muertes confirmadas. Castaing le dijo a Crónica: “Apenas bajé del auto, la primera foto que saqué reflejaba a dos chicos que venían trayendo a otro, tomándolo uno de cada axila y arrastrando los pies por el asfalto, en sentido a una ambulancia del SAME que estaba muy cerca de mi posición.  Fotografiar esa secuencia generó una situación dura porque los violentó, a ellos y a quienes los rodeaban, que venían con la adrenalina y la angustia por el estado de su amigo. En ese momento decidí que no era una buena idea hacer mi trabajo como cualquier otra vez. Entonces decidí no llamar la atención, porque ya que no iba a colaborar en la escena, por estar haciendo mi trabajo, tampoco iba a ser un estorbo. Minutos después, me decidí a entrar, caminé seis metros, y me apoyé en la pared izquierda. Desde allí comencé a disparar la cámara tomando fotos de todos los que salían por el acceso de emergencias. Me alentaba tomar fotografías de gente viva, es decir, chicos que estaban vivos y trabajaban para mantener la vida. Pero al mismo tiempo, en  ese momento no estaba en condiciones de analizar nada.”

20 años después el protagonista de esa foto, Leonardo Chaparro, habló con Crónica. Reconoció que fue al boliche a buscar a su hijo David. Le dijo al periodista Matías Resano: “Les pedí a mi amigo Julio y mi esposa  - Miriam Araneda - que no entraran, y me metí. Hice lo que me salió en ese momento, vi que no tenía otra opción, tenía que buscarlo y sacarlo.”

La foto tomada por el reportero Gustavo Castaing.
La foto tomada por el reportero Gustavo Castaing.

Para Leonardo todos los pibes se parecían iguales porque tenían sus rostros ennegrecidos por el hollín. No se distinguían el uno del otro. También vio caras de desesperación, otros pisados. “Lo que hice fue entrar, sacar al chico que tuviera a mi alcance”. Así, retiró a siete. Sus hombros aún hoy son un símbolo. “Cargaba con dolor en el alma y desesperación”. No pudo rescatar a su hijo David. A Crónica le reconoció que “al día de hoy me mata no haber podido encontrarlo”. Esa foto, eterna, que hizo Gustavo Castaing  representa para Leonardo Chaparro una sensación de lucha: “Tengo ese dolor de haber estado ahí, sacando pibes. Esa imagen además me transmite la sensación de lucha”. A su hijo David no lo encontró. Recién el día 31 lo pudo reconocer en la morgue.

20 años después, en la redacción del diario Crónica, Antonio “Tony” Ortiz, director de Arte, hizo un detallado relato del paso a paso y por qué se decidió salir con esa tapa. “Ya lo venía pensando hace tiempo. Me hizo acordar a lo que había hecho de Malvinas, que fue una tapa que no tenía título: era toda negra con las Islas Malvinas en el medio y todos los nombres de los caídos y sin título, solamente una bajada. El criterio ahí fue que, ante tremendo horror y locura, era imposible titular.  No alcanzaban las palabras para titular semejante locura. Y Cromañón es más o menos eso. Yo creo que a todos se nos hace un nudo cuando nos acordamos. Pibes, todos con sueños por delante que fueron a ver a una banda. Una época donde se desconocía todo tipo de seguridad y demás. Y pasó esa locura de 194 pibes que murieron. Hoy, ¿cómo les explicás a las familias? Yo que soy padre tampoco tengo explicación. Imaginarse que de esa manera se te va un tu hijo… Entonces surgió un poco por ahí de cómo tocarlo al tema después de 20 años. ¿Otra vez mostrar en tapa las escenas crudas a las familias?  Y me parece que ya el reflejar o mostrar la herida no era la manera, pero sí tenía que ser sutil de cómo mostrarlo; si lo tenía que mostrar, porque mal o bien hay que mostrarlo, era difícil. Y bueno, se me ocurrió eso. Se consiguió el contacto con Gustavo Castaing, el reportero gráfico de Clarín, que hizo la foto que recorrió el mundo: el pibe que lo lleva está descalzo, de pantalón corto. Imagen conmovedora. Y todo el contexto, porque además hay  un pibe por detrás que le tira  agua, como escapando, es una fuga del infierno. La secuencia que no te muestra al chico que seguramente habrá estado con su boca llena de hollín, el humo negro.  Da como un poco de esperanza dentro de todo eso que se ve, ¿no? Es como apostar a la vida, el escape a la vida. ¿Cómo retrataba esto? Y bueno, se me ocurrió eso de ir graficando ese gesto llevándolo a un pictograma.  No me puedo desprender de la foto original; entonces, tuvo un “gancho” especial: en la página tres del diario está publicada la foto original, casi como un reflejo de la tapa. Se aclaró en la bajada, y por eso lo destaco, que se intentó ilustrar, no para escaparle a lo que sucedió, sino para minimizar el dolor y por respeto a los familiares.”

Una idea, un diseño, decisión editorial y edición periodística.

Una tragedia. 194 muertos. Una foto. Un fotógrafo. Una portada. Conmovedora.

“La” tapa de Crónica, como lo hace desde 1963, sigue marcando la agenda y da que hablar.

61 años firme junto al pueblo. 

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