La polémica por una licitación reabrió una discusión de varias décadas
La postura de buscar el precio más bajo sin importar el origen del bien o servicio se contrapone a la de ayudar a sostener la producción local o nacional.
Lo que en principio se presentó ante la opinión pública como una disputa entre empresas por ganar una licitación importante derivó en un revuelo que trajo al presente la vieja controversia entre apertura económica y protección de la industria local.
Eso es lo que está en el trasfondo del reclamo que evalúa hacer el Grupo Techint por dumping contra la empresa gigante india Welspun, que se impuso en la licitación para proveer caños con los que se construirá un gasoducto de entre 480 y 500 kilómetros desde Vaca Muerta hasta el puerto rionegrino de San Antonio Este para el consorcio de empresas energéticas Southern Energy.
Desde el gobierno libertario, claramente embarcado en lograr la mayor apertura posible, tanto el presidente Javier Milei como el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, acusaron a Techint de haber ofrecido un presupuesto del 40% por encima del ganador y de haber pretendido luego una reapertura del proceso licitatorio para acercar su oferta a la de Welspun o incluso igualarla. De hecho, ya se anticipó que el Ejecutivo no dará curso al reclamo de Techint.
Además, dieron a entender que el grupo liderado por Paolo Rocca en el pasado varias veces debe haber obtenido obras con sobrecostos, con un perjuicio para sus clientes, entre ellos el Estado. Esto alude a lo que se conoció como "la Patria contratista", como se describió a un grupo de empresas privadas poderosas cuyas ganancias provinieron de diversos contratos de obras y servicios con el Estado, cuestionados por sus cláusulas leoninas, sospechas de corrupción y precios abusivos.
También en los más de 40 años de democracia hubo un sinfín de denuncias respecto de cómo se contrataban obras de parte del Estado con grandes empresas privadas. La "causa Cuadernos", que involucra a varios funcionarios y empresarios por supuestos pagos de coimas durante los años de gobierno kirchnerista.
Del lado de la multinacional de origen argentino se negó que hubiese una brecha del 40% entre las ofertas, no obstante lo cual reconoció que estaba dispuesta a igualar el monto de la firma india aunque no le resultara rentable, pero por lo menos permitía darle trabajo a las plantas que tiene en el país, sus trabajadores y empresas proveedoras. Meses atrás, desde Techint se advirtió que si no lograba adjudicarse licitaciones de Vaca Muerta podría cerrar su planta de caños con costura de Valentin Alsina.
Respecto del dumping, Techint apuntó a que la empresa india se provee de caños de origen chino, y que sus precios se alcanzan gracias a condiciones de costos muy desiguales respecto del mercado local, en especial en aspectos impositivos y laborales. Además, es sabido que el estado chino subsidia exportaciones para ayudar a sus empresas o clientes a ganar mercados. Habrá que ver si se presenta formalmente el reclamo, si luego se judicializa y en qué termina esa pelea.
