"Liderazgo joven" con ideas añejas

Opinión por Roberto Tassara. 

rtassara@cronica.com.ar 

Un autopromocionado cenáculo de políticos ancianos, entre quienes destaca el ex presidente Eduardo Duhalde, se perfila como "think tank" del peronismo que viene. O que debería venir, según ellos. El sherpa de este concilio es el senador Miguel Pichetto, el Frank Underwood patagónico que funge de nexo entre la noble experiencia y los tristes imperativos de la actualidad.

Es significativa la presencia, allí, de algunos jóvenes, como el intendente de Merlo y presidente del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez. En la última reunión de ese círculo, a la que asistió también el diputado salteño Pablo Kosiner, Pichetto ponderó la necesidad de "un liderazgo joven", capaz de arrear al peronismo detrás de una candidatura poskirchnerista en 2019.

Casi todas las miradas apuntaron al gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, que en tributo a semejante unción se quitó el saco, como un descamisado más. Mientras se ponía así la semilla de tal "liderazgo", la Corte Suprema impugnaba el artículo de la ley provincial vigente hace una década en Salta, por la que el gobierno de Urtubey introdujo la religión católica en la enseñanza pública.

La Corte señaló que la educación pública, desde la Constitución de 1853, es laica; y que incluir la enseñanza de una religión en la escuela estatal implica discriminar a quienes profesan otras religiones, o ninguna. Salta era, hasta esa sentencia, la única provincia con educación católica.

El conservadurismo de Urtubey también dejó su impronta en 2010, cuando el Congreso votó la ley de matrimonio igualitario. El diputado José Vilariño, del FpV salteño, votó en contra, igual que la senadora Sonia Escudero. También el presidente del PJ nacional y ex gobernador de San Juan, César Gioja, votó con los homofóbicos/as, igual que la esposa de Duhalde.

Ese "liderazgo joven" emerge hoy como referente de un peronismo heredero de la "Nación católica" profascista. A diferencia de  Carlos Menem, que supo vivir con melena y patilla a lo Ángel Peñaloza, Urtubey se disfraza de Martín Miguel de Güemes sólo en las efemérides.

Si la alternativa al modelo cleptocrático kirchnerista va a ser un peronismo de pago chico, a contramano de las mayorías, el voto de los legisladores cautivos de los gobernadores para castigar a los jubilados estaría anticipando una "oposición de su majestad". Y para eso está Mauricio, que además no te hace rezar el Padrenuestro.

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