Los científicos se van, ¿podrán volver?

Opinión por Jorge Cicuttin. 

jcicuttin
Jorge Cicuttin

@jorgecicu 

Marina Simian es un ejemplo por donde se lo mire. Y se pueden elegir dos formas de mirarlo. Primero, la científica que pone todo su esfuerzo en su investigación sobre el cáncer, y que es capaz de buscar cualquier alternativa -en este caso, un concurso de televisión- para lograr fondos que ayuden a su trabajo.

Pero también, lamentablemente, es un ejemplo de lo que les está pasando a los científicos argentinos, con un Conicet desfinanciado, recursos que no llegan para las investigaciones, jóvenes talentosos a los que se empuja a irse del país y que en otros lugares aprovechen lo que les costó dinero y esfuerzo a todos los argentinos -a través de la universidad pública y gratuita- para formarlos.

Por eso no hay que quedarse solamente con la imagen que emociona: la de una científica que dona un premio para que ella y sus colegas puedan seguir investigando. Lo que ocurrió nos muestra un problema profundo de nuestro país.

Quien escribe estas líneas vive esta situación también de dos formas. Una como periodista y argentino muy preocupado por el desfinanciamiento de la ciencia en el país. Y además como padre de un joven que está a punto de recibirse de biólogo en la universidad pública -como Marina Simian-, que participa de una investigación en este país, y que es obligado a pensar en irse de la Argentina para poder desarrollar su trabajo, tener dinero para su investigación, y, por supuesto, recibir un salario digno.

Esta preocupación de él y de sus padres se replica en miles de jóvenes -recién recibidos o que están por hacerlo-, que pasan de la universidad al aeropuerto de Ezeiza, directamente.

Es una pena que en los diez puntos que el gobierno plantea como consenso básico para el diálogo político ni se mencionen la educación y la ciencia. Sin duda sirve para demostrar en qué lugar las ponen. Un lugar invisible. Y el país pagará esto en el futuro.

Jorge Cicuttin
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