Pobreza, vagos y los trabajadores de Río Santiago

Operarios del Astillero Río Santiago celebraron el lanzamiento de un plan de reactivación.

Por Luis Autalán 
@luisautalan 

A fines de 2017 Chiche Gelblung le realizó una entrevista a la senadora Cristina Fernández en Crónica HD. La ex presidenta dejó una definición que no había manifestado en sus dos mandatos al frente de la Casa Rosada: "El poder real no se concentra sólo en la política". Dato preciso respecto de la energía atómica de los círculos rojos y de gamas varias. Viene a cuento el recuerdo para ilustrar la dinámica del análisis liberal ante cada medición del Indec sobre pobreza. Economistas de esa línea y su club de fans exaltan a la "pobreza estructural" casi en tono de castigo bíblico, la decoran incluso con bríos como "la gran deuda de la democracia", soslayando el pedido del presidente Mauricio Macri de ser calificado en términos de su gestión respecto de esos mismos índices.

Con audacia apreciable, incluso los fans apuntan a empleados públicos, desocupados y beneficiarios de planes sociales en el rango de "vagos". Pues bien, hay contrastes para ofrecer, ya que, en ocasión de un foro de trabajadores del Astillero Río Santiago, el mismo polo naval sobre cuya necesaria detonación ironizó el jefe de Estado, ellos celebraron el sábado el lanzamiento de un plan de reactivación bajo el santo y seña de que "sin industria naval no hay nación". El ingeniero Ángel Cadelli y Marcelo Pérez (trabajador del astillero) semblantearon, por ejemplo, que en 90 días podrían generar 3.000 puestos de trabajo, con escuela de oficios, comedor en planta y capacitación, incluso "para personas que ni siquiera hayan terminado el ciclo escolar primario". Para estos días en que no se habla de la "riqueza estructural argentina de 1810 a la fecha" y se minimiza la devastación que deja, una vez más, un modelo neoliberal, la proclamación de ese polo industrial de Ensenada asoma como utopía y aire puro.

Utopía para ciertas y verdaderas máquinas de impedir, que no son precisamente sindicatos o trabajadores, y aire puro porque, aun si la propuesta de Cadelli y Pérez no encuentra buenos vientos a partir de diciembre, será la ocasión de aquellas derrotas donde los trabajadores de Ensenada serán testigos de que ni siquiera tal circunstancia mella sus convicciones.

Desafío abierto para la política pues.

Esta nota habla de: