Por Marcelo Peralta Martínez
supledomingo@cronica.com.ar

Bien dicen que la realidad a veces supera a la ficción. Y este es el mejor ejemplo. En Estados Unidos, entre enero de 1692 y mayo del siguiente año, hombres y mujeres de la pequeña comunidad de Salem fueron castigados por delitos de brujería, hechizos y más siendo su condena la mismísima muerte.

Por supuesto que de aquí, la historia fue narrada y utilizada tanto en literatura, como en el cine y en la política. Cada una de estas ramas volcó los acontecimientos en función de una objetividad las cuales alcanzan temáticas que rozan acusaciones falsas, extremismo religioso, prohibición de la libertad y polémicos fallos judiciales, entre otros, con el agregado de la pena máxima, pagar con la vida. Intentaremos entonces contar los hechos, tal como habrían sucedido.

Antes de entrar en los detalles de los hechos, los juicios se desarrollaron en los condados de la entonces colonia inglesa de Massachusetts, hoy Estado de Massachusetts, Suffolk , Middlesex y Essex, aunque siempre se los conoció como el juicio de Salem.

El total de acusados por brujería ante un juez se estima entre 50 y 200, mientras que el número aumenta considerablemente contando aquellas víctimas asesinadas sin acusación formal, por manos de otros pobladores, además de detenciones ilegales. Todo esto, se cree que se originó a causa de una profunda y deteriorada influencia en la región de los puritanos en el gobierno de Nueva Inglaterra y la posterior secularización de su población.

¿Por qué esta cacería mortal?

Diversas son las presuntas causas de los juicios, pero hay un factor preponderante sobre el resto de las versiones y esta habla de un “delirio” en la comunidad de Salem por atrapar y matar a brujas y hechiceros, quienes tenían contacto y perturbaciones demoníacas. Por esta situación, se le apunta a quienes por entonces gobernaban la colonia de la bahía de Massachusetts, los puritanos.

Esto se debía a que no hubo un control real entre 1630 y 1692, cuando fue la promulgación de la Carta Real de Massachusetts. Así las cosas, dentro de la pequeña comunidad de Salem existía una estricta conducta religiosa. Allí, cada vecino vigilaba al otro en sus palabras y acciones, por lo que comenzaron a generarse extrañas sospechas cuando otras conductas se salían de los parámetros puritanos.

En esta comunidad las mujeres estaban destinadas a servir a sus esposos, y los chicos eran severamente obligados a educarse, sin lugar ni tiempo siquiera para jugar. Lejos de querer despertar la “ira de Dios”, estos religiosos cumplían a raja tabla, sin desviarse del camino, los dictados religiosos del puritanismo con el único fin de evitar el castigo divino, que según se creía era la muerte del ganado, el mal clima y la pérdida de cosechas.

Por lo tanto, se concluye que “temían” ante el posible avance de brujas y hechiceros, comunicados con Satán, para enfadar al ser supremo que adoraban. Asimismo, también se cree que fue parte del “estrangulamiento social” de la mujer, siendo que la suma de estos factores causó el estallido de fanatismo religioso.

Un rasgo particular de estos juicios fue que las denuncias de alucinaciones y contactos demoníacos surgieron entre un grupo de mujeres de la comunidad de Salem, pero nunca se realizaron procedimientos serios para obtener pruebas de tales prácticas, sino que casi todas las acusaciones se basaban en rumores, la mayoría sin fundamentos.

Primer juicio: punta de lanza

Los audiciones, y luego sesiones formales en la justicia se iniciaron con las acusaciones de Betty Parris, hija del Reverendo Samuel Parris, y su prima, Abigail Williams. En tanto, las primeras órdenes de arresto, firmadas el 29 de febrero de 1692, fueron a nombre de Sarah Osborne, Sarah Good y Tituba.

Esta última, era una esclava en la casa de los Parris, mientras que Osborne era una terrateniente que se había granjeado el odio de sus vecinos a través de sus escasas demostraciones de fe ante la comunidad. A su vez Good era indigente y estaba embarazada cuando la arrestaron.

De esta manera, el juicio se inicio y durante el mismo Good se proclamó siempre inocente. Por su parte, Osburne no podía subir al estrado porque estaba muy enferma, al tiempo que los magistrados se agarraron del testimonio de Tituba para poder condenar a las tres a la pena de muerte.

Ocurrió que, según detalló en su libro Marion Starkey, Tituba quería que el tribunal se fijara en ella y no en John Indian, su esposo, a quien varios en el pueblo lo señalaban por “provocador de la fe”. Curiosa y masivamente, desde este hecho aparecieron testimonios que acusaban tanto a hombres como mujeres.

Al mismo tiempo, una serie de venganzas se avecinó, cuando entre los lugareños se devolvían gentilezas realizando comentarios para que otros pusieran en tela de juicio su buena fe. Por ejemplo, muchas jóvenes acusaron de brujería a Martha Corey quien “se salía de eje con ciertas actitudes” y su final terminó siendo trágico.

El desenlace de la barbarie

Para fines de 1693, un total de 150 personas habían sido “capturadas” a partir de simples acusaciones. Varias de estas no recibieron el juicio debido y al menos cinco murieron en su celda. Empero, hay registros que indican que 26 habitantes, hechiceros y brujas, fueron condenados ante el tribunal y su veredicto.

EL CRECIMIENTO
EL DETERMINANTE AVANCE PURITANO EN LAS COLONIAS BRITÁNICAS


En las Colonias Británicas, asentadas a partir de diferentes oleadas de viajeros que partían en barcos desde los diferentes puertos del por entonces muy poderoso imperio Británico, fundamentalmente con destino a la región norte del continente americano que oficialmente descubriera Cristóbal Colón en 1492, las cosas fueron muy diferentes a lo que se llamó la colonización española, desde México hacia el sur. En ese contexto, y con una visión diferente desde la misma concepción, en aquellas colonias británicas los juicios por brujería no eran comunes.

Aun así, curiosamente, el primer caso registrado fue también en el actual territorio de Estados Unidos, precisamente en Connecticut, cuando en 1647 se trató el caso de Alse Young en el condado de Hartford, la primera mujer en ser enjuiciada por actos de brujería. En tanto, desde este registro hasta 1692, se cuantificaron decenas de episodios nucleados en Springfield y Boston, de la por entonces Nueva Inglaterra.

Estos eventos aislados, ocurrieron en lapsos de entre tres y cuatro años, y siempre con una o dos personas implicadas. De esta manera, los que se hicieron popularmente famosos como “Los juicios de Salem” comenzaron con audiencias preliminares en diferentes ciudades de toda esa región, es decir que además de en Salem, otros hechos se denunciaban en lo que hoy es Danvers (Salem Village) Andover, Beverly, Ipswich Sprinfield, Middlesex, Berkshire y Essex, entre otros.

Sucedió, eso sí, que los juicios más conocidos, y masivos, tuvieron lugar en Salem y fueron realizados por un Tribunal de Oyer and Terminer.

Empero es importante señalar que por aquel entonces, con los asentamientos puritanos en notable crecimiento, estas situaciones relacionadas a actos de brujerías y hechizos, así como las ejecuciones no tuvieron lugar solo en Salem, aunque este sitio cargó con la mayor y triste fama, aunque bueno es reconocer hubo juicios de rápidos desenlaces, siempre en contra de los acusados, en varias zonas puritanas de la américa puritana

ESTUDIO
OTRAS TEORÍAS


La mayoría de los historiadores modernos coinciden en que “explicar este período, como un etapa de histeria y alucinaciones masivas por fanatismo religioso es simplista”.

Estudios e investigaciones hablan de situaciones vinculadas a la invocación de espíritus malignos, maltrato infantil y ergotismo, intoxicación plena con pan de centeno fermentado que contiene microtoxinas que pueden tener efectos similares al alucinógeno LSD, con el riesgo que esto representa.

Otras refieren a la lucha por propiedades, y el complot de la familia Putnam para destruir a la familia rival Porter, ambas destacadas de la comunidad

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