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¡Alerta subte! Relatos de fantasmas en vías, vagones y estaciones

FENÓMENO. Desde Buenos Aires hasta Barcelona, los mitos urbanos sobre apariciones en vagones y andenes se repiten.

Por Carlos Parodi (*)
carlosparodi64@gmail.com

Los terrores arraigados en las creencias y en la volátil cadencia de los periplos culturales también han engendrado la irrupción de lo fantástico dentro de lo cotidiano.

Dentro de ese espectral y laberíntico camino evanescente, las fugaces apariciones de fantasmas acompañan en perturbadora melodía el devenir de los mortales.

Existen varios testimonios acerca de la manifestación del modelo “clásico” de fantasmas en sótanos, altillos, cárceles, hospitales, fábricas en desuso y por supuesto también en estaciones de trenes y subterráneos de muchas ciudades del mundo.

Todo parecería indicar que en estos lugares el incesante ir y venir de almas durante el día son los escenarios elegidos por espíritus errantes para manifestarse a gusto, a la espera de un testigo.

Próximo destino
En Barcelona, los maquinistas de la línea 1 del Metro que pasan de noche por la estación “Rocafor” están acostumbrados a ver figuras que cruzan por las vías y las atribuyen a los espíritus de suicidas que eligieron ese andén como destino final.

En ese mismo ramal también se hace referencia al “Vagón Blanco” que pasa durante algunas madrugadas llevando figuras que van sentadas con la mirada perdida. Los catalanes cuentan que esa formación se manifiesta en ciertas épocas del año y siempre pasa a las once de la noche.

El Distrito Federal de la Ciudad de México no queda rezagado en historias paranormales, tal es así que un clásico relato hace referencia a la visita del “conversador”, un pasajero fantasma.

Según testimonios de los maquinistas, en cualquier estación un pasajero invisible ingresa a la cabina, entabla una amable conversación con los conductores y luego sin más, desaparece.

A la leyenda subterránea de los dos “operarios fantasmas” de la línea” A” de la Ciudad de Buenos Aires que aparecen en los andenes de las estaciones “Pasco Sur” y “Alberti Norte”, se agrega la historia de un espíritu que deambularía por los baños y andenes de las estaciones “Sáenz Peña” y “Piedras”.

También otros mitos urbanos circulan entre los antiguos vecinos de la estación de trenes Belgrano R de la línea Mitre. En este caso, recuerdan los pasajes subterráneos que surcaban por debajo de las vías y que en horarios nocturnos eran transitados a las corridas en virtud de las voces angustiosas y ecos aterradores que retumbaban entre sus paredes.

Otros relatos subterráneos tienen como protagonista a la linea “B” y a sus talleres Rancagua ubicados debajo del Parque Los Andes, cercanos a la estación “Dorrego”. Los talleres funcionaron desde 1930 y ese lugar también fue escenario de un trágico derrumbe que acabó con la vida de dos operarios de origen italiano.

Desde entonces, algunos conductores ven sombras en derredor de los andenes que las vinculan a sus almas errantes o también ¿por qué no? a las víctimas de la epidemia de fiebre amarilla que azotó Buenos Aires en el año 1871.

A raíz de esa peste, el luctuoso “Tren de la Muerte” transitaba por la avenida Corrientes cargando los cadáveres apilados rumbo al “Cementerio del Oeste”, actual Chacarita.

EN LAS VÍAS: SOMBRAS Y FIGURAS EN TRENES BONAERENSES

Algunos maquinistas de la Línea Roca en su recorrido desde “Constitución” hacia La Plata han detenido la formación al ver el deambular de sombras sobre las vías

También en la estación de trenes de Retiro, actuales trabajadores que omiten su nombre, brindan su relato acerca de sombras en vagones que se encuentran abandonados o en reparaciones. 

Además, señalan que el personal de vigilancia prefiere hacer las rondas, pero siempre de a dos. En sintonía con estos testimonios, durante algunas noches de febrero, los vecinos de Banfield relataron la aparición del ya famoso “ciego fantasma”.

Se trata de un viejo mito de la zona Sur de la provincia de Bs. As. que da cuenta de una persona no vidente que una noche de febrero fue arrollada por una formación y que desde entonces, pide ayuda para cruzar. Pero lo insólito es que una vez que lo consigue, se esfuma ante la perplejidad de su solidario acompañante.

Por su parte, la estación de trenes “Boulogne” en el partido de San Isidro también cuenta con sus propias y antiguas historias espectrales. Una de ellas refiere a la figura evanescente y vaporosa de un joven que se manifiesta por las noches entre los andenes y también la desoladora estampa del fantasma de una joven madre con un bebé en brazos, que lastimosamente transita por los vagones fuera de servicio.

(*) Investigador paranormal y ufológico

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