REVELADOR

Estremecedor: Culto al siniestro Barón Samedi

Las tenebrosas andanzas del “amo” de los muertos que veneran en Haití

Por Carlos Parodi (*)
@CarlosParodi.64

Las tradiciones mágicas de muchos países han engendrado a macabros personajes lo suficientemente aterradores incluso para alterar la paz de los cementerios. En tal sentido, las prácticas del vudú (como fruto del sincretismo con antiguos ritos africanos) constituyeron el germen del sombrío universo que rodea a Haití. Y en este lugar del mundo, el portador de las llaves de ese portal que conecta con el Inframundo posee un título ostentoso, el terrorífico “Barón Samedi”.

Figura enigmática

La esquelética y elegante figura del Barón Samedi ( o “Barón de los Sábados”) ha acompañado con sigiloso deambular los rituales vinculados a la muerte y resurrección en las primitivas poblaciones tribales de Haiti. Su enigmática esencia pertenece a los espíritus errantes llamados “Loas” que representan el nexo coordinante entre el mundo de los vivos y los desencarnados. 

En tal sentido, la misión de cada “Loa” es la de intermediar entre el “Creador Supremo” y los humanos. Pero existe un detalle -acaso demasiado humano- que distingue al Baron Samedi de otras entidades sobrenaturales. Ya que toda vez que renace de su tumba, lo hace con la única finalidad de recuperar y saborear los tentaciones hedonistas que lo ataron en vida. 

Un cadáver bien vestido 

Desde sus primeras incursiones en los rituales animistas, se lo describía como a un refinado caballero de rostro cadavérico, vestido de negro, con algodones en los orificios y con las cuencas de sus ojos vacías de todo signo de vida. También lo singular de su delgada estampa es que se manifiesta fumando cigarros y siempre vestido de etiqueta, acaso presto para eventos nocturnos de naturaleza mortuoria. 

De este modo, su oscura y siniestra imagen representa a una especie de sepulturero “had honorem” ya que, según las creencias, se desliza lentamente por las aldeas cuando percibe el inconfundible aroma de la muerte que rodea a un enfermo en estado terminal.

Es entonces cuando desde las sombras, acompaña el cortejo hasta su destino final en la tierra fresca de los camposantos. Los antiguos relatos señalan que una vez sepultada la víctima, el Barón Samedi se aseguraba de que el cuerpo hubiera sido enterrado de manera suficientemente profunda para que no sea presa de “encantamientos” que lo devolvieran a la vida en condición de “zombie”. 

Según los enfoques más supersticiosos, aquellos descendientes de los pobladores tribales de Haití conservaban la esotérica práctica del “vudú” para reanimar mediante rituales a quienes creían que habían muerto de forma “temprana”, y como método de volver a “utilizarlos” en las plantaciones. 

A lo largo de la historia mitológica de Haití, el culto al siniestro Barón Samedi ha provocado controvertidas sensaciones entre los creyentes en el viaje hacia el “Mas Allá” en virtud de que también el Barón oficia de benefactor al fallecido durante su periplo hacia la eternidad y en contra de los maleficios que realizan los hechiceros para revivir a los llamados “No- Muertos”. 

Fórmula para revivir zombies 

Dentro de una amalgama de mágicos recetarios que se utilizaban para volver a la vida a los “zombies” se destaca una ancestral pócima casera que el hechicero debía seguir minuciosamente en base a remotos sortilegios.

Para tal fin, primero debía acudir al cementerio y desenterrar al más joven y fresco cuerpo recién enterrado. Enseguida el brujo tenía que colocar una botella a la altura de la naríz para capturar su alma y soplar sobre el rostro del muerto unos polvos preparados para la ocasión. De este modo se podría perpetrar un “modelo zombie” apto para obedecer cualquier orden ejecutora.

Lo cierto es que ante esta escalofriante posibilidad, muchos religiosos de Haití recurrían a la costumbre de enterrar a los muertos bien al fondo de la fosa y cabeza abajo. Previamente debían coser sus labios con hilos y agujas, y por último cubrir con unguentos bendecidos los orificios. Esta era una de las fórmulas más utilizadas para evitar que los espíritus sean capturados por el conjuro del hechicero de turno que osara profanarlos.

LITERATURA DIARIO DE UN CAZAFANTASMAS

En una entrevista exclusiva para el programa “El Altillo Música y Misterios”, el investigador de fenómenos paranormales Ariel Martín López, adelantó algunas de las fascinantes historias que ha documentado a lo largo de más de 20 años. 

Ariel M. López es precursor del “ghost hunting” en Argentina y creador junto con Jorge Fernández Gentile del grupo Dogma de investigación paranormal. 

López relató los sucesos acecidos dentro del paradigmático edificio Otto Wulff, también la manifestación de una infernal “Banshee” en el delta del Tigre, así como los espíritus errantes del cementerio indio de Sierra de la Ventana y un caso de intento de posesión en una vivienda del barrio de Almagro. 

El Diario de un Cazafantasmas” a través de una coloquial y escalofriante escritura, propone al lector un aterrador viaje hacia lo desconocido. Con la presencia de su autor, “Diario de un Cazafantasmas” será presentado el sábado 8 de noviembre, a las 20 horas, en “Linda Bar”, Basavilbaso 1812, Lanús.

(*) Periodista, investigador de temas sobrenaturales

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