20 años sin Marita Verón: incansable búsqueda y el caso que abrió el debate sobre la trata de personas
Pasaron 20 años desde que Marita Verón fue secuestrada para ser prostituida en una trata de personas. Conocé los detalles del caso que conmocionó al país. "La voy a buscar hasta el último respiro de mi vida", dijo su mamá.
María de los Ángeles Verón, mejor conocida como Marita, tenía 22 años y una hija de 2 cuando fue raptada el 3 de abril de 2002 en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Estaba yendo a una consulta médica cuando la subieron por la fuerza a un auto y se la llevaron a un destino incierto. Desde entonces, se encuentra secuestrada y desaparecida.
Marita vivía en el centro de la capital provincial con su pareja, David Catalán, con quien tuvo a su única hija, Sol Micaela. La pareja trabajaba en un mercadito en la zona de Villa Mariano Moreno, en el norte de la capital provincial.
Trimarco denunció la desaparición de su hija ese mismo 3 de abril. Primero fue a buscarla con su marido a la Maternidad, donde supuestamente debía hacerse unos estudios médicos para ponerse un DIU, pero enseguida descubrió que había sido engañada: el supuesto jefe de personal que la había citado era en realidad uno de los empleados de limpieza.
Tres días después, Marita fue vista a unos 30 kilómetros de su casa. La joven parecía drogada y llevaba unos tacos altos que ella no solía usar. Unos días después, se confirmó que había sido secuestrada por una red de prostitución.
El expediente judicial abierto tras la desaparición de Marita, junto con la movilización masiva y mediática que impulsó su madre, Susana Trimarco, convirtió el caso en un emblema de la lucha contra la prostitución y la esclavitud sexual: más de veinte mujeres fueron rescatadas en condiciones deplorables, pudiendo sus historias hacerse eco en la agenda pública: estas jóvenes habían sido secuestradas, compradas y traficadas para ser explotadas sexualmente hasta dónde les aguantara el cuerpo y el alma.
A veinte años de su desaparición, su paradero sigue siendo uno de los grandes misterios sin resolver de la crónica policial argentina.
Cronología de un caso emblemáticoSegún los diferentes testimonios recolectados durante los primeros años de la investigación, "Marita" pasó por varios prostíbulos de la provincia de La Rioja y posiblemente de Córdoba sin poder escapar de sus captores o contactarse con su familia.
El 5 de abril de 2002, el hijo del juez Jiménez Montilla le sugirió a Trimarco que contactara Rubén "La Chancha" Ale; un hombre reconocido en Tucumán por sus negocios fraudulentos, antecedentes de homicidio y por ser el presidente del club San Martín después de haber liderado a la barra brava. Además, “el Chacha” era el dueño de una de las remiserías más importantes de la capital provincial y el capo detrás de la red de prostitución más grande de la zona.
La mamá de Marita habló con María Jesús Rivero, la esposa de Ale, y esta le prometió brindarle ayuda. Llamó a tres funcionarios provinciales, entre ellos Julio Díaz, por entonces secretario de seguridad provincial, pero las pistas que empezó a recibir resultaron todas falsas.
“A mi hija la hacían aparecer en un lugar y a la hora siguiente en otro, nos daban pistas falsas para engañarnos a mi marido (Daniel Verón) y a mí, nos volvían locos”, reconoció la mujer.
El 7 de abril de 2002, Trimarco recibió una llamada anónima con el primer dato que apuntaba directamente contra el clan Ale. “Me dijeron que un remise rojo de la empresa 5 Estrellas (perteneciente a La Chancha) la había secuestrado”, contó y desde entonces comenzó a ser hostigada. La amenazaron de muerte, le quemaron la casa y hasta la quisieron atropellar.
Con el tiempo, la Justicia halló indicios suficientes como para sospechar que aquella mujer que le había prometido ayuda formaba parte del grupo de personas que la habían secuestrado en un primer momento.
De acuerdo a la acusación, la esposa de Ale ordenó secuestrarla y su hermano Víctor ejecutó el pedido. Incluso, hay un testigo que asegura que Víctor le confesó haber secuestrado a Marita.
Para el fiscal, Verón “fue llevada de la casa de Rivero a la casa de Daniela Milhein”, madre de una de las hijas de La Chancha Ale. Milhein es un personaje clave en esta historia porque una testigo, que asegura haber estado secuestrada junto a Marita Verón, declaró que esta mujer la raptó el 27 de mayo de 2002.
Esta testigo clave es Fátima Mansilla, quien había trabajado como niñera en la casa de Milhein pero renunció tras de contarle a su mamá que había visto a chicas que entraban y salían de la casa. Según señaló Mansilla, Milhein y su esposo Alejandro González la subieron por la fuerza a un auto y la empastillaron.
Fátima recordó que despertó en una habitación junto a otra joven, a quien tiempo después reconocería como Marita Verón. Estuvo cerca de siete meses secuestrada. Fue obligada a consumir cocaína y prostituida por hombres que regularmente visitaban la casa.
Meses después, en otra de las casas donde estuvo prisionera, volvió a estar en contacto con Marita. “Era una casa de familia, común y corriente, donde secuestraban a las chicas. A mí me levantaron en la esquina de mi casa, a otras las llevaron engañadas. La primera vez que estuve secuestrada la vi a Marita y también antes de salir de ahí”, contó en el juicio.
Siguiendo la pista de los prostíbulos, los investigadores llegaron hasta la provincia de La Rioja y dieron con Liliana Medina, conocida como "La Doña" o “Mamá Lili”, quien supuestamente habría comprado a Marita por 2.500 pesos para luego obligarla a prostituirse en sus tres locales, Candy, Desafíos y Candilejas.
Son varios los testigos que ubican a la víctima en estos burdeles que estaban a cargo de Medina y sus dos hijos, los mellizos "Chenga" y "Chenguita" Gómez, otros dos de los acusados en el juicio. En febrero de 2013, "Mamá Lili" murió en la cárcel tras sufrir un paro cardiorrespiratorio.
Milhein reconoció que estuvo en los prostíbulos de "Mamá Lili". “Primero me llevaron al Candy, pero ahí estuve sólo un día. Después me llevaron al Candilejas y ahí conocí a Medina, pero no por ese nombre, la conocía como ‘Mamá Lili’; y también conocí a Azucena Márquez, se hacía llamar ‘Doña Claudia’”, contó.
“Estas mujeres -por Medina y Márquez- no me querían dejar ir cuando yo me quise volver a Tucumán porque extrañaba a mis hijos. Cuando insistí, me encerraron en una habitación con tres personas. Tuve que decir que tenía una hija con Ale para que me dejaran volver”.
La mujer -según su relato- logró escapar, pero siguió vinculada a la red, según surge de varios testimonios más. Dejó de prostituirse para pasar a captar chicas.
Los hermanos José Fernando, alias “Chenga” y Gonzalo José Gómez, alias “Chenguita”, hijos de “Mamá Lili”, también aparecen en la ruta de Marita Verón.
Los dos estaban al frente de la organización y eran los hombres que recibían a las chicas que llegaban a La Rioja, pero “Chenga”, además, solía golpearlas y amenazarlas. A Marita la habría tomado como mujer y hasta incluso se cree que la habría dejado embarazada, y borrado del mapa cuando supo de la desesperada búsqueda de la familia Verón.
Cronología del juicio
La causa por el secuestro de Marita Verón demoró más de diez años en llegar a juicio oral. En 2012, el juez de Instrucción Víctor Manuel Pérez elevó a juicio la causa contra 13 acusados por el secuestro de Marita: los hermanos María Jesús y Víctor Rivero -vinculados al clan Ale; la dueña de prostíbulos riojanos Irma Lidia Medina; los hermanos José Fernando y Gonzalo José Gómez; Daniela Natalia Milhein, Andrés González, Carlos Alberto Luna, Domingo Pascual Andrada, María Azucena Márquez; Humberto Derobertis, Mariana Bustos y Cynthia Gaitán.
El 11 de diciembre de ese año, la Sala II de la Cámara Penal de Tucumán, integrada por los jueces Alberto Piedrabuena, Eduardo Romero Lascano y Emilio Herrera Molina, resolvió absolver a los trece imputados, en un fallo tan inesperado como polémico.
La decisión significó un golpe duro para Trimarco, pero un año después la Corte Suprema provincial revocó el fallo y ordenó que una nueva sala fije la pena a diez de los doce acusados (Mamá Lili fue excluida porque había fallecido en febrero de 2013).
El tribunal consideró coautores del delito de retención y ocultamiento agravado para el ejercicio de la prostitución de “Marita” a los hermanos Gómez, que fueron condenados a 22 años de prisión, y a Milhein y González a 18 años. A su vez, condenó como partícipes necesarios a Luna y Andrada (17 años); Márquez (15 años); Derobertis (12), Bustos y Gaitán (10 años). Los hermanos Rivero fueron absueltos.
Recién a fines de abril de 2017 los acusados fueron detenidos y comenzaron a cumplir la condena.
¿Qué pasó con “La Chancha” Ale? El supuesto cabecilla de la organización de trata y su hermano, alias "El Mono", fueron apresados y juzgados tiempo después por lavado de activos, en una causa que impulsó la Unidad de Investigación Financiera a partir de las denuncias realizadas por Trimarco.
Terminaron condenados a diez años de prisión como jefes de una asociación ilícita, dedicada al delito de lavado de activos, mientras María Jesús Rivero -ex mujer de La Chancha y absuelta en el caso de Marita Verón- recibió una pena a 6 años de prisión.
Sin embargo, ninguno de los dos se encuentra encerrado en una cárcel porque fueron beneficios con la libertad condicional. En dos años se habrá extinguido la pena.
El debate sobre la trata de personasDesde su desaparición, los padres de Marita, y en especial su madre Susana Trimarco, comenzaron una investigación por cuenta propia que expuso el delito de la trata de personas en el centro de la atención pública y en la agenda política del país, dejando al descubierto, entre otras cosas, la red de corrupción en una cuestión que, en la mayoría de los casos, se vincula a la prostitución forzada.
En la fecha del nuevo aniversario de la desaparición forzada de Marita Verón, el director del Comité Ejecutivo de Lucha contra la Trata y Explotación de Personas y para la Protección y Asistencia a las Victimas, Gustavo Vera , sostuvo que por este caso “la sociedad argentina tomó conciencia de la aberración de la trata de personas y el Estado tuvo que legislar y comenzar a ocuparse del tema”.
Esto es así gracias a la lucha incansable de su mamá, Susana Trimarco, quien “puso en primer plano de la agenda pública uno de los delitos más graves contra la dignidad humana: la trata de personas”, afirmó el funcionario.
El trabajo de la Fundación María de los Ángeles, fundada por Trimarco e impulsada por un grupo de familiares víctimas de trata de personas, “precipitó allanamientos a muchos prostíbulos y el rescatar numerosas víctimas”, señaló Vera. En este sentido, la fundación brinda asistencia integral a las víctimas, recibe denuncias y ofrecer contención y asesoramiento a ellas y sus familiares desde el año 2007.
“El caso puso al descubierto la corrupción estatal, política y judicial que encubren a las redes de trata, sensibilizó y alertó a la población y fue uno de los motores que llevaron a la sanción de las leyes 26.364 en el 2008 y su reforma 26.842 en 2012 para prevenir y perseguir el delito de trata y proteger y asistir a sus víctimas”, puntualizó Vera.
Actualmente, Marita Verón tendría 43 años, continúa desaparecida y sigue siendo buscada por su madre y por su hija, Micaela.
Visitá sus redes sociales:
- fundacionmariadelosangeles.org/
- www.instagram.com/fundacionmariadelosangelesorg
- www.facebook.com/fundacionmariadelosangelesorg
- https://twitter.com/SusanaTrimarco

