"Al crimen de mi hija lo llamó una macana"
Comienza el juicio por el salvaje crimen de Claudia Salgán a manos de su marido, de quien ella se quería separar. El asesino ahorcó y apuñaló con un destornillador a la madre de sus tres hijos. La progenitora de la víctima habló con Crónica.
Por María Helena Rippeta
mripetta@cronica.com.ar
Claudia Salgán le había dicho a su marido, con quien estaba desde hacía 23 años, que se quería separar. Al mes de eso él la mató. Ella tenía 40, tres hijos y su propio gimnasio en Gorina, partido de La Plata.
El 8 de julio de 2015 Marcelo Núñez apuñaló y ahorcó en la casa que aún compartían. Claudia llegó viva al hospital, él dijo que se había tratado de un ataque en un robo. El 6 de mayo comienza el juicio en el Tribunal Oral 1 de La Plata donde Núñez, quien llega preso al debate, estará en el banquillo de los acusados.
"Él declaró un año después del hecho, dijo que fue él, que se mando una 'macana'. Que la golpeó y la ahorcó con una bufanda y la a apuñaló con un destornillador. El femicidio de mi hija lo llamó 'una macana'", le dice a Crónica Florencia Cabrera, quien recuerda de aquel día: "Lo vi en el hospital y me dijo que había sido un asalto y que la habían apuñalado. Después él se fue a su casa y ahí es cuando lo detienen. Desde el primer momento sospeché de él".
"Mi hija me había dicho que se quería separar y luego de eso sucedieron varios episodios de violencia física y psicológica por parte de él. Ella lo había denunciado hace años cuando ocurrió un episodio también de violencia, pero ese último tiempo no lo denunció porque creía que podía controlar la situación", relata Florencia, que integra la agrupación de familiares Atravesados por el Femicidio.
"El Estado está ausente en los casos de los hijos víctimas de femicidios. No tienen contención psicológica, ni ayuda económica. Peregrinamos todos los días con nuestro dolor, sin ninguna repuesta", sostiene Florencia, cuyos nietos hoy tienen 25, 16 y 11 años. La familia sigue sosteniendo el gimnasio de Claudia para poder mantenerlos. Su nieto mayor está pidiendo la guarda de sus hermanos, pero aún no le fue otorgada. Ellos saben lo que pasó, pero siguen hablando con su papá.
"Esperamos que Núñez sea condenado por femicidio y pague con la cárcel por lo que hizo. Sé que no hay pena de muerte, pero es lo que se merecería si existiera", dice Florencia, quien espera que se haga Justicia y le den la prisión perpetua.

