Según fuentes, el carpintero y la madre de la adolescente tienen dos hijos más. Ya a los 5 años, el acusado reconoció a la víctima como hija propia y desde muy pequeña, le habría dado "un trato especial" que fue acentuándose al crecer la niña.

A los 13, habría comenzado a manosearla, en especial cuando su esposa debía viajar para cursar materias en una institución terciaria

Así, un día la encerró y la ultrajó sexualmente. "Abrís la boca y mato a golpes a tu madre y tus hermanos", advirtió.

Por años, envió a los otros hijos a jugar para violar a la adolescente. Imposibilitada de frenarlo, la jovencita fue a vivir a casa de su abuela. Para entonces, el alcohol se había convertido en su vía de escape.

Llegó la graduación y mientras las compañeras celebraban el paso trascendente, la víctima estalló en llanto. Agobiada por la angustia, les confió su calvario.

Abuela y tías acordaron que esperarían el examen, para recién contárselo a su madre. Ni bien ésta supo de la vida paralela debajo del mismo techo, denunció a su marido. 

Ante la Fiscalía, la víctima ofreció los detalles de la odisea y aclaró: "No fueron solo manoseos; también me abusaba en la cama matrimonial".