El turista estadounidense que el 8 de diciembre último fue apuñalado diez veces en el pecho por dos delincuentes en el barrio porteño de La Boca elogió la asistencia que recibió en el Hospital Argerich y consideró “héroes” a los médicos que lo atendieron “con amor genuino y amistad”, al ser dado de alta de ese centro asistencial.

"Estoy bien, me siento casi normal, fueron unas tres semanas largas y fue muy doloroso, pero lo superé bastante bien”, expresó la víctima, Frank Joseph Wolek (60), en diálogo con la prensa en la puerta del Hospital Argerich. Y remarcó: “Lo más importante es que soy sólo una persona que vino a este hospital, los verdaderos héroes son todas estas personas que están detrás mío, que me ayudaron cuando estaba en esa esquina y pensaba que iba a morirme, sabía que iba a morirme hasta que vino la ambulancia y me trajo acá rápido, donde los doctores, los cirujanos y todos los demás me salvaron la vida”.
Wolek también contó que luego de estabilizarlo, “por dos semanas, todas las enfermeras” lo cuidaron “muy bien, no sólo con profesionalismo sino con amor genuino y amistad”.

"No me puedo imaginar un lugar mejor, tuve mucha suerte de que me trajeran tan rápidamente, con la gente que trabaja acá, no hay otro lugar en el que hubiera preferido estar, sea acá o en mi país”, finalizó.

El estadounidense había sufrido lesiones en la aurícula izquierda y en el ventrículo derecho, un puntazo en cada pulmón y otras seis heridas por las que fue intervenido de urgencia, y luego permaneció internado en terapia intensiva durante su recuperación.

El Director Médico del mencionado hospital, Néstor Hernández, dijo a los medios que “este es un resultado que por suerte se ve con mucha frecuencia en los pacientes”.

El doctor agregó que ahora “él (por Wolek) puede volver a su país a decir que nos visitó, que está contento con la Argentina y que va a volver porque tiene grandes amigos, y a transmitir cómo fue atendido y cómo es nuestro sistema de salud”.

Por otra parte, el cirujano cardiovascular Yamil Ponce, quien atendió al turista tras el episodio, comentó que “normalmente una cirugía con un puntazo en el corazón ya es de alto riesgo y la sobrevida es muy complicada” y agregó que “en este caso fueron dos orificios cardíacos, más uno en cada región del lado de los pulmones y otros seis”. "Hay muy pocos casos reportados de este tipo que hayan sobrevivido”, señaló.

Ponce dijo que a pesar de esas probabilidades, hasta el momento “la recuperación fue la esperada”, y agregó que para que Wolek vuelva a Estados Unidos sería preferible que por lo menos permanezca unos veinte días más en el país.

El caso

El episodio se registró a las 8.30, cuando Wolek caminaba por la zona turística de La Boca y poco antes de llegar a la calle Caminito, en Olavarría y Garibaldi, fue interceptado por dos delincuentes con fines de robo.

Por motivos que la Policía aún intenta determinar, uno de los ladrones apuñaló una decena de veces al turista, quien cayó al suelo gravemente herido.

Tras el ataque, ambos delincuentes salieron corriendo, pero mientras que uno logró escapar  -aunque días después fue detenido-, otro fue interceptado a tres cuadras, en Irala y Suárez, por dos transeúntes que habían visto la agresión y lo retuvieron en el piso.

Un efectivo de la Policía bonaerense de civil que estaba caminando por la zona se identificó como tal y, según declaró más tarde, disparó al delincuente en la zona abdominal porque éste se quiso fugar e hizo un gesto parecido a si estuviera por desenfundar un arma.

Al escuchar disparos, efectivos de la seccional 26ta. que estaban cerca se aproximaron y encontraron primero al ladrón herido junto al policía, quien les manifestó que a pocas cuadras se encontraba el turista apuñalado, por lo que llamaron al SAME.

El delincuente baleado también fue trasladado al Hospital Argerich, donde fue asistido por graves heridas y cinco días después murió.

En tanto, el efectivo bonaerense, quien se desempeña en la Policía Local de Avellaneda, fue detenido mientras la fiscal que entendía en la causa, Susana Calleja, realizaba los peritajes para establecer cómo ocurrieron los hechos, y fue liberado dos días después.