Femicidio de Úrsula: la estremecedora trampa que el asesino le tendió a la joven para matarla
Los peritajes a los celulares revelaron un dato hasta el momento desconocido. Conocé los detalles.
El 8 de febrero pasado, Úrsula Bahillo fue asesinada a puñaladas en un paraje rural de la zona de Cuartel V en las afueras de la localidad bonaerense de Rojas por su ex pareja, el oficial Matías Martínez, policía Bonaerense con licencia por carpeta psiquiátrica. A menos de tres semanas del hecho, las pericias tecnológicas del caso revelaron un detalle escalofriante.
Autorizadas por la jueza de Garantías del caso, las aperturas a los teléfonos, precisaron que Úrsula y su asesino -que llevaba oculto un cuchillo de carnicero- habían acordado verse por chat. Por allí, el femicida le había ofrecido charlar para “aclarar las cosas” y hablar sobre las notificaciones que recibió sobre las denuncias en su contra.
De acuerdo a estas conversaciones, Úrsula fue a la cita “confiada”, aseguró una fuente al portal Infobae, hacia un femicidio que sería cometido, calcula el fiscal Terrón, con alevosía y premeditación. Testigos y cámaras ubicaron a la joven poco después de las 17 horas del 8 de febrero, menos de tres horas antes del crimen, saliendo de un kiosco.
Terrón determinó que Martínez llevó él mismo a Úrsula a la escena del crimen en su Peugeot, vestido con un short y remera.
La pasó a buscar, aseguran fuentes de la causa, por las inmediaciones de un conocido local en la esquina de Alsina y 25 de Mayo, pleno centro de Rojas.
Allí, Úrsula fue vista con vida por última vez. Sin embargo, no existen cámaras que muestren cómo subió al Peugeot. Qué pasó en ese período, desde la esquina hasta la muerte, se desconoce. Se cree que el lugar del crimen es precisamente el paraje en Cuartel V.

