Gabriel Guevara, viudo de la enfermera asesinada en Longchamps, se hizo presente en la Unidad Fiscal Número 2 para ponerse a disposición de la causa: "La Justicia tiene mi teléfono, mis redes. Todo lo que necesiten para investigarme y las veces que sea necesario que hable, lo haré. Ahora estoy acá para acompañar a mi familia. Yo estoy a disposición".

Sobre su hipótesis, apuntó a una banda narco que operaba en el centro de integración con gente en situación de calle en el que trabajaba. Él denunció que vendían droga en el lugar y le juraron venganza. "Se enojaron porque les corté el circuito. Vendían paco en el baño del centro y los saqué. Me pegaron y amenazaron con hacerme boleta", dijo.

Las pistas

Los primeros indicios apuntan a que el asesino sea un conocido dado que la puerta no estaba forzada. Eso, sumado a que un short del viudo apareció en la escena manchado con sangre, ponen al marido en el centro de la escena. 

Sin embargo, Guevara, que declaró como testigo y no como imputado, contó su coartada. "Salí a las 5.30 de la mañana para mi trabajo. Le di un beso a mi hija, a Marcela y ella me dijo que le avise cuando llegara", contó en declaraciones a un canal de televisión. Además, agregó que tiene testigos que lo abalan.

Otra hipótesis que maneja el viudo, es la de un robo al voleo. "El remisero de enfrente dijo que la vio salir a las 8.30 a hacer unas compras. Estaban todas las compras sobre la mesa. Así que fue después de esa hora. No sé si alguien se metió antes y la esperó", finalizó.