Por María Helena Ripetta
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Trabajó como médica especializada en psiquiatría en varias instituciones: el Centro Médico Rent Consultorio, la Clínica Comave S.A., el Cottolengo Don Orione y el Instituto de Atención Médica Integral Ramos Mejía. Atendió pacientes y, claro hizo recetas de medicaciones que requieren mucho control. Pero un día fue denunciada por no tener ningún título. Está detenida y el fiscal federal Carlos Rívolo pidió la elevación a juicio. A Patricia Delia Falasca se la acusa de haber ejercido ilegalmente la medicina, de recetar medicamentos psiquiátricos, al menos desde el mes de noviembre de 2012 y hasta el 12 de marzo de 2018, presentado falsos certificados y títulos.

Pero también se la acusa de haber participado en la realización de los documentos falsos, entre los que figura el título de médica y el de especialista en psiquiatría expedido por la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires; sin embargo la institución negó ante la Justicia que ella se haya recibido. También tenía una credencial del Ministerio de Salud y otra del colegio de Médicos, en estos casos también se demostró que eran falsas.

Un informe de la Facultad de Medicina de la UBA da cuenta de que Falasca "no es ni fue alumna de dicha institución", esta es una de las principales pruebas en su contra.

En su declaración indagatoria ella dijo que que es médica recibida en la UBA en 1989 y que en la misma universdad se había especializado en psiquiatría en el año 1994. Reconoció haber trabajado en todos esos lugares. Pero las pruebas que tiene la fiscalía contradicen que ella sea una profesional de la medicina.

Se comprobó que ella atendió pacientes, así figura en las historias clínicas obtenidas en las instituciones que creyeron en su documentación. La investigación comenzó por una denuncia del Ministerio de Salud en el 2017. Para la fiscalía está demostrado que se está frente a una falsa médica y requiere que se pase a la instancia del debate oral.

Este caso se suma al reciente de los médicos " truchos" que atendían en el hospital municipal Dr. Ángel Marzetti, de Cañuelas, y que usurparon la identidad de otros dos profesionales. Además de los brasileños Felipe Nori y Thais Soares Costa, otros cuatro médicos fueron apartados de su cargo en el mismo centro de salud .

La primera consecuencia directa del escándalo fue la renuncia de Hernán Carpio, jefe de Emergencias del hospital. Tras conocerse el escándalo, el Departamento Ejecutivo Municipal de Cañuelas ordenó el inicio de un sumario administrativo. A su vez, suspendió el pago de sueldos a todos los médicos hasta que presentaran su titulo.