El coche fúnebre salió minutos después de las 11 de la sala velatoria custodiado por una gran cantidad de patrulleros, motos y policías con uniformes de gala. En el silencio se sentía aún más desgarrador el llanto del viudo de la policía Lourdes Espíndola, la joven efectivo asesinada el sábado por delincuentes que le robaron su arma reglamentaria. "Chau, mi amor". Así le dio el último adiós.

Con algún grito aislado de reclamo de justicia los restos fueron trasladados desde la casa velatoria hacia el cementerio municipal de Berazategui. Algunos vecinos, ante el paso del cortejo, salieron a la calle y aplaudieron a modo de homenaje. Son dos los sospechosos detenidos.

"Voy a trabajar desde el lado de adentro de la policía para ayudar a mis compañeros, a los ciudadanos y para que cambiemos todas estas cosas. En la marcha del 18 (de agosto) vamos a estar y vamos a pedir que se legalice que si mataste a una persona, no tenés más derecho", sostuvo Fernando Altamirano, el esposo de la víctima.

Además Altamirano, que también es policía, aclaró el entredicho que mantuvo con el jefe de la Policía Bonaerense, Fabián Perroni: "Tuve una charla con el jefe de policía. Aclaramos las cosas sucedidas. Me pidió disculpas, le pedí disculpas. Les pido disculpas también al Presidente de la Nación y a la gobernadora de la provincia, María Eugenia Vidal. Había estado caliente todo el día y con bronca".

"Somos humanos, no somos robots. En nuestro trabajo estamos acostumbrados a ver óbitos todo el tiempo y por ese lado nos ponemos un poquito fríos, pero cuando es para uno cambian las cosas", agregó.

Lourdes, de 25 años, fue baleada en el peaje Quintana mientras esperaba el colectivo que la llevaría hasta Berazategui, donde vivía. Luego de dispararle en el cuello, los delincuentes sólo se llevaron su arma. Herida, logró sacar su celular y enviarle un audio de WhatsApp a su pareja. "Me tiraron un tiro, me tiraron un tiro, me muero, me muero", se la escucha decir desesperada. Un día después, los médicos del Hospital Posadas declararon la muerte cerebral e irreversible y su familia decidió donar los órganos.

"Chau, mi amor", con esas palabras despidió Fernando a su compañera y madre de un nene 6 años. Sus familiares tuvieron que ayudarlo a subir a uno de los autos del cortejo, quebrado por el dolor. Perroni, en tanto, aseguró que el crimen de la joven "no va a quedar en la nada".

Por otro lado el papá de Lourdes contó que el jefe de policía "nos dijo que el presidente Macri nos quiere conocer. Nosotros aceptamos la reunión. Se hará a fines de esta semana, o la otra".

El papá una vez más contó que su hija desde chica quería ser policía: "Pertenecer a la fuerza fue una decisión de ella. Siempre la aceptamos, aunque nos diera miedo lo que le pudiera pasar".