La fiesta por el Día del Trabajador terminó de la peor manera. Una batalla campal finalizó con un joven, que era experto en artes marciales, asesinado y horas después fue detenido como acusado el hijo de un dirigente gremial. El dramático episodio, que aún mantiene muchos enigmas, ocurrió en la provincia de Tucumán.

Cerca de las 5.30 del sábado, Javier Hernán Molina, de 25 años, fue llevado hasta el hospital Padilla, con una puñalada en el pecho, falleciendo casi tres horas después. A media mañana fue detenido Ariel Fernando Páez, de 38 años, cuando estaba durmiendo en su casa. Su propia madre lo fue a buscar para que se entregue.

Fue el sangriento final de una noche que había comenzado con los festejos por el Día del Trabajador en una casa de 9 de Julio al 700, donde se había reunido un grupo de compañeros. Afuera de ese domicilio. en plena calle, se produjo el crimen. Por causas que no fueron confirmadas, Molina y Páez habrían comenzado a discutir. Primero se habrían tomado a golpes de puño. Imprevistamente, Páez extrajo un cuchillo con el que hirió a la altura del corazón a Molina, quien murió pocas horas después.

La víctima era un experto en artes marciales mixtas. El presunto homicida es hijo de Serafín Páez, uno de los referentes del gremio mercantil. "En el lugar del hecho fue difícil encontrar testigos que contaran lo que había sucedido. Incluso, el supuesto homicida habría sido llevado a su casa por sus amigos", explicó el comisario Alfredo Díaz.

Las fuentes policiales señalaron que el sospechoso residía en el pasaje Chazarreta al 2.000. "En la casa también encontramos la ropa que habría utilizado el sospechoso. Las prendas habían sido lavadas, pero se advierten manchas de tipo rojizas que podrían ser de sangre", señaló el comisario Díaz.

Esos elementos ya fueron entregados a Medicina Legal de la Policía. Podría tratarse de indicios fundamentales para establecer la responsabilidad del detenido. La fiscal Carmen Reuter, a cargo de la investigación, dispuso que el aprehendido sea llevado este lunes a los Tribunales Penales de Sarmiento al 400, en la ciuda de San Miguel de Tucumán.