La Justicia profundiza la investigación del contrabando de 6.400 fósiles que frenó Aduana
Hay dos imputados por el contrabando de una enorme colección de fósiles, algunos de valor incalculable, los cuales fueron rescatados por Aduana en un importante e histórico operativo.
Los agentes especializados de la Dirección General de Aduanas evitaron el contrabando de 6.400 piezas fósiles, en un operativo histórico, y un padre con su hijo quedaron imputados en una causa por la cual podría recibir de 4 a 10 años de prisión.
Precisamente, los imputados son Rodolfo Pedro Corsolini y su hijo Julián Corsolini. Durante su descargo, el último aseguró que el dueño de la carga era su padre, pero que fue él quien firmó la salida del contenedor porque viajaba a España.
En este marco, la Dirección General de Aduanas es querellante en la causa que está a cargo del juez federal de Neuquén, Dr. Gustavo Villanueva que subroga el Juzgado Federal de Bariloche. Mientras que el fiscal que interviene es Rafael Vehils Ruiz, interinamente a cargo de la Fiscalía Federal de Bariloche, quien pidió el procesamiento de los dos imputados.
Según confirmó la investigación, Pedro Corsolini se presentaba ante terceros como director del Museo del Lago Gutiérrez, lugar que no se encontraba registrado ante la Dirección de Bibliotecas y Museos de la Secretaría de Estado de Cultura de Río Negro.
Por su parte, el hijo prestaba funciones en ese lugar y a la vez era empleado dependiente de la Secretaría de Cultura de la provincia. Este sujeto había apelado a sofisticados métodos de ocultamiento para sacar la colección paleontológica del país, bajo el pretexto de una supuesta mudanza a España. Se cree que algunas piezas provienen de otros países, que Corsolini habría ingresado a la Argentina de contrabando.
Luego, el disparador del operativo fue una advertencia hecha a las autoridades de Río Negro por vecinos de Corsolini, que habían notado movimientos extraños. Sin embargo, cuando el aviso llegó a la Aduana, los bienes ya habían salido del país.
Como consecuencia, la Dirección General de Aduanas emitió una alerta internacional, solicitando a la Aduana de España, el destino final de la exportación, la detención e inspección exhaustiva de los contenedores.
Más tarde, la aduana española envió al puerto de Valencia especialistas en bienes culturales, que comprobaron la presencia de más de 6.400 piezas de restos fósiles.
Para esconderlos, Corsolini había apelado a dobles fondos y revestimientos de yeso y otros materiales, de manera que no fueran discernibles a simple vista.
"Hoy se conmemoran 20 años de la creación del Aniversario del Comité Argentino Contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, creado en el año 2003. Este equipo de trabajo intervino en el descubrimiento y clasificación de los fósiles", detallaron desde la Aduana respecto al "mayor secuestro de bienes culturales de la historia argentina".
Así lo definió Guillermo Michel, el director general de Aduanas durante el acto de entrega de los bienes a la Provincia de Río Negro, realizado en el Museo Bernardino Rivadavia.
“Estamos ante el mayor secuestro de bienes culturales de la historia argentina y es un orgullo poder devolver nuestro patrimonio a su lugar de origen. Agradezco enormemente la colaboración del Museo, el INAPL y la aduana española, que han sido determinantes en la recuperación de las piezas”, remarcó Michel.
También debemos señalar: "Los fósiles son considerados mercaderías de exportación prohibida conforme el art. 610 inciso f del Código Aduanero y el encuadre jurídico es contrabando agravado 864 inciso d) con el agravante del art. 865 inciso g), las penas previstas son de 4 a 10 años de prisión".
Finalmente, podemos mencionar que la enorme colección de más de 6.400 piezas recuperadas hay ejemplares de destacadísimo valor histórico, como por ejemplo, el fósil de la flor margarita más antiguo del mundo, de 47 millones de años.
También hay huevos de dinosaurio, el esqueleto completo de un hadrosaurio, un amonite de más de 20 cm de diámetro e incluso, como en "Jurassic Park", múltiples piezas de ámbar, de millones de años, con insectos preservados en su interior.

