La desgarradora carta de una nena abusada que pide ser escuchada: "Esa pesadilla me sigue atormentando"
Se trata de una adolescente que habría sido violada por su padre hace más de 10 años, en el sur del Gran Buenos Aires. El caso fue elevado a juicio recientemente, a pesar del paso del tiempo.
Una adolescente que habría sido víctima de abuso sexual escribió una desgarradora carta en la cual pidió “ser escuchada” por la Justicia, luego de casi 10 años de la denuncia realizada por su madre en el 2015.
La menor, que ahora tiene 15 años, habría sido abusada sexualmente por su padre cuando quedaba a su cuidado, en la casa del hombre en el sur del Gran Buenos Aires.
Hoy, una década después del hecho que se denunció, redactó un escrito de puño y letra para “desenmascarar” al acusado, que está libre.
"Ya pasaron 10 años, pero lo recuerdo como si lo hubiera vivido ayer. Esa pesadilla que me sigue atormentando con miles de recuerdos que no puedo olvidar", expresó la niña, que declaró en Cámara Gesell en 2017, pero reclama volver a ser citada para ampliar la declaración.
“Acá la única que tiene la verdad soy yo, y por eso quiero ser escuchada. Hoy tengo 15 años y quiero hablar, estoy dispuesta a hacer lo que sea para obtener justicia”, manifestó en una parte del documento.
El presunto abusador está libre, y espera ser juzgado en un juicio que todavía no tiene fecha, y cuya modalidad aún no fue confirmada, aunque ya cuenta con un tribunal designado.
"No es justo que ese monstruo que me arruinó la vida siga libre, haciendo su vida como si nada", sostuvo la damnificada. "Quiero sacarle la careta de buen padre, de buena gente y de inocente. Él no es lo que dice, o lo que muestra", aseguró.
La causa tiene su origen en 2015, cuando Verónica Figueroa, la madre de la nena, se enteró de lo ocurrido y denunció a su ex pareja y padre de la menor de edad por abuso sexual. Además, la mujer contó que tuvieron que mudarse porque "era imposible seguir viviendo en el barrio".
A raíz de los hostigamientos que sufrieron de parte del imputado y sus familiares, tuvieron incluso que mudarse a la localidad de Virrey del Pino, luego de vivir varios meses en el Hogar Fátima Catán.
La Justicia otorgó una restricción perimetral, medida que sería violada permanentemente desde que volvió a vivir con la niña cerca de la casa del imputado.
El caso está caratulado como "abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo reiterado en concurso real con acceso carnal agravado por la convivencia preexistente, por encontrarse el imputado al cuidado de la víctima y por configurar su modo de realización y duración, un sometimiento gravemente ultrajante para la víctima".
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