"Hoy en día salgo a hacer un mandado y me lo cruzo a cada rato al abusador de mi hija", contó indignada María Sabrina Debortoli, en diálogo con cronica.com.ar. Es que aunque el imputado por abuso sexual simple fue condenado a dos años y diez meses de prisión, actualmente está en libertad y "él sigue haciendo su vida normal", reclamó la mujer. 

Según establece el fallo judicial, la aplicación de la condena es "en suspenso"de manera que el imputado queda en libertad pero sometido a ciertas condiciones que se le imponen. En estos casos, la condena condicional es decisión del juez, quien solo puede otorgarlo cuando se trata de la primera condena a prisión con pena no mayor a 3 años, como fue en este caso.

El hecho denunciado en la fiscalía de Pehuajó, que luego fue derivado a Trenque Lauquen ocurrió el 7 de septiembre de 2019, en un campo durante un festejo de cumpleaños. La víctima, en ese entonces tenía 13 años.

La invitó a ver corderitos y abusó de ella

La menor había ido al festejo de cumpleaños, acompañada de su abuela, la mejor amiga de su abuela, y la pareja de esta última, un hombre de 55 años que se desempeñaba como policía de la DDI. "Eran como de la familia. Con ellos siempre compartíamos fiestas de fin de año, navidades, cumpleaños, de todo", contó Sabrina, que tiene 35 años y desde que tiene uso de razón vive en Pehuajó donde se dedica a la venta de repuestos de autos.

Aún así, hay testigos que ese día vieron como el hombre se la llevaba a la nena abrazada. Luego la menor relató que en el camino, este "le iba diciendo que estaba linda, y qué estaba hecha toda una señorita", contó su mamá de acuerdo al testimonio que brindó la niña. 

No obstante, al costado del galpón frente al corral donde estaban los corderos, había un tractor estacionado, con una rueda grande. Ahí fue donde se habría perpetrado el abuso sexual.

"A mi hija la agarró del pelo, abajo de la nuca, de manera que ella no se podía mover, y le empezó a besar el cuello, la empezó a tocar debajo de la bombacha, y le quería introducir el dedo, pero ella movía las piernas para que él no pudiera", detalló la mamá de la víctima. Afortunadamente, en ese momento, un adulto que no encontraba a su pequeño hijo comenzó a llamarlo a los gritos.

"Cuando escucha que había gente acercándose, él la suelta a mi hija y ella sale corriendo. Inmediatamente se metió en el baño, se largó a llorar y dijo que se quería ir del cumpleaños", mencionó su mamá.

Aunque "la notaron rara, a nadie se le ocurrió lo que había pasado", puntualizó Sabrina. 

"Miguel me tocó", le confió a su mamá esa misma noche. Y entre lágrimas detalló el traumático episodio por el que está con tratamiento psicológico, porque desde entonces "no quiere ir a la escuela, ni salir a ningún lado", contó Sabrina.

"Quiero que vaya preso, aunque tiene una condena, hace su vida normal, y él tiene que estar tras las rejas", expresó. 

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