El joven que fue linchado en La Matanza cuando escapaba tras cometer una entradera y quedó atrapado en una procesión por el Viernes Santo en la localidad bonaerense de Ciudad Evita murió a raíz de una "hemorragia intracraneana" por los golpes recibidos y hasta el momento no hay sospechosos identificados por el ataque, informaron este lunes fuentes judiciales. 

Voceros vinculados a la pesquisa informaron que el hermetismo de los testigos impidió por el momento identificar a los autores del linchamiento, que serían tres, por lo que el fiscal de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática Homicidios del Departamento Judicial La Matanza, Marcos Borghi, analizaba las cámaras de seguridad de la zona, entre otras diligencias.

Según los resultados de la autopsia que llegaron a manos del fiscal, Gustavo Marcelo Quispe (25) murió como consecuencia de una "hemorragia intracraneana provocada por politraumatismos".


Cuando la policía llegó al lugar, el joven ya había fallecido y los autores del ataque habían logrado huir.

El hecho ocurrió el último  Viernes Santo, cerca de las 19, cuando efectivos del Comando de Patrullas Centro de La Matanza, tras recibir un llamado de alerta al 911, se trasladaron hasta el cruce de El Tala y Peperina, de Ciudad Evita, donde hallaron el cuerpo de un joven en la vereda, a pocos metros de una vivienda en la que instantes antes se había cometido un robo.

Según las fuentes, dos ladrones habían entrado a una casa situada en El Jume 2958, donde se encontraban una mujer y su hija, de nombre Abril, quien esta tarde contó a la prensa que ella y su madre estaban en su habitación cuando escucharon un ruido sospechoso.

"Mi mamá se asomó por el hueco de la escalera para ver quién era y vio a un desconocido, un hombre gigante", contó la víctima, y recordó que los delincuentes eran dos y que tardaron "segundos en subir la escalera".

Abril dijo que, ante esa situación, su madre "intentó trabar la puerta para que no entren pero el ladrón era tan grande que empujó fuerte la puerta y logró entrar", y en esa maniobra "lastimó" a la mamá de la joven.
"Yo esperaba que me apuntaran con un arma",
relató la chica y agregó: "la ventana de mi habitación estaba abierta así que se me ocurrió salir (al balcón) a pedir ayuda".

En ese momento, Abril dijo que pasaba por la calle "la procesión" del Vía Crucis pero que "la música estaba tan fuerte" que pensó que no la iban a poder escuchar.

"El ladrón estaba atrás mío y cuando vio que empezaba a venir gente se escapó por donde había entrado junto al cómplice, y empezó a correr", señaló.

De acuerdo con los voceros, uno de los delincuentes, luego identificado como Quispe, quedó atrapado en medio de los feligreses. El otro escapó.

Las personas que atraparon al joven lo golpearon en diferentes partes del cuerpo, lo colocaron boca abajo, le ataron las manos con cordones y continuaron atacándolo hasta matarlo, detallaron los informantes judiciales.

Tras ser notificado del hecho, el fiscal Borghi se presentó en el lugar junto con la Policía Científica y el médico policial, constataron la muerte del joven y recolectaron evidencia para poder avanzar con la investigación.

Consultada sobre quiénes fueron los que golpearon al ladrón, Abril respondió que "no se sabe bien todavía" porque además de sus vecinos "pudo haber sido gente que estaba en la procesión o no".La joven comentó que "había gente de toda la ciudad" y que "no se conocen todos con todos".

"Fue todo muy rápido, segundos", recordó y concluyó: "Mis padres se lamentan bastante por lo que pasó. Lo único que esperábamos era que lo detuvieran y actuara la Justicia, pero terminó de una manera muy mala".

En tanto, el fiscal Borghi analizaba esta tarde las imágenes de las cámaras que allí se encontraban con el fin de obtener filmaciones y tomaba declaraciones testimoniales a vecinos de la zona para poder identificar a los autores del hecho, añadieron las fuentes.

Además, los mismos informantes agregaron que el fallecido tenía antecedentes penales y había purgado una pena de prisión.