Más barro a la causa del doble crimen de Paloma y Josué: no se hallaron rastros de un tercero en sus ropas
Según explicó el abogado de la familia de Josué, la teoría que exploraron apuntó a que el doble homicidio podría tener algún tipo de conexión con prácticas o rituales dentro de una comunidad religiosa.
Los análisis de ADN a las prendas de Paloma Gallardo y Josué Salvatierra, los adolescentes de 16 y 14 años encontrados asesinados en un descampado del partido bonaerense de Florencio Varela, en febrero pasado, resultaron negativos. Aníbal Osorio, el abogado de Alicia Pita, la madre de Paloma, afirmó que "no se halló un tercer perfil genético diferente al de las víctimas".
Paloma y Josué salieron de sus casas el pasado 30 de enero con una excusa que resultó habitual: les dijeron a sus familias que iban al gimnasio, pero se dirigieron a un descampado cercano, un rincón conocido por ambos, a sólo minutos de sus domicilios.
Nadie supo más nada hasta que, dos días después, alguien encontró sus cuerpos a pocos metros del puente de Bosques. El lugar en el conurbano sur donde aparecieron los cuerpos se encuentra rodeado de pastizales, vías del tren y algunos galpones.
En la investigación, ese punto se volvió de atención no sólo por lo que ocurrió allí, sino también por lo que pasaba, puertas adentro, a 60 metros de la escena: una estructura conocida en la zona como "la guardería". A fines de junio, la Justicia allanó ese predio, donde en uno de los galpones funcionaba una congregación evangelista autodenominada "Familias Sanas".
Según explicó el abogado de la familia de Josué, Carlos Diéguez, la teoría que exploraron entonces apuntó a que el doble homicidio podría tener algún tipo de conexión con prácticas o rituales dentro de esa comunidad.
En esa línea, existe una versión sobre supuestas "ofrendas" exigidas dentro del grupo religioso. Las sospechas giraron en torno a un pastor que llevó adelante actividades en ese lugar hasta fines de 2019. Este hombre se mantuvo cercano a la familia de Paloma después del crimen y, de acuerdo al entorno de Josué, tendría información que no compartió en la búsqueda inicial de los adolescentes.
Justamente, su ausencia durante esos días de rastrillajes, sumada a su relación cercana con el papá de Paloma y el cierre repentino de sus redes sociales, fueron las cuestiones que provocaron las dudas en el círculo familiar del adolescente asesinado, según explican ellos mismos.
Por el momento, el fiscal de la causa, Darío Provisionato, no considera al pastor formalmente sospechoso ni tiene previsto citarlo a declarar.
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