Mujer del suicida dijo que no sabía nada de la amante odontóloga
La viuda de Abel Campos, el hombre que se mató cuando efectivos iban a buscarlo el lunes para que declare en la causa por la desaparición de su pareja, se había enterado de viejas infidelidades.
La esposa de Abel Casimiro Campos reconoció ante los investigadores estar al tanto de que su marido “había tenido relaciones con otras mujeres, pero nunca consideró que fuera nada serio”. Dijo también desconocer la existencia de Gissella Solis, a quien Abel conoció hace seis años, en IOMA, cuando la odontóloga vendía joyas de plata entre los empleados de la obra social. Gissella está desaparecida desde el martes pasado.
La esposa y su hija de 16 años siguen viviendo en Tamangueyú, un pueblito situado a cuatro kilómetros de Lobería, que habitan unas 200 personas. Mientras que su hijo de 21 años estudia una carrera universitaria en La Plata.
Por lo que declaró la esposa de Abel, el domingo llevó a su marido hasta La Plata porque su camioneta estaba en el taller y él le explicó que lo habían citado a una audiencia “por una cuestión de trabajo, o algo así”, dijo la mujer en la declaración testimonial que dio en la DDI. Aclaró que ella le creyó “sin preguntar nada más”, trascendió de fuentes oficiales. Según su relato y el de otros testigos, el domingo dejó a Campos en la casa de City Bell de 11 entre 481 y 481 bis, donde pasaba los días de semana. Campos se comprometió a presentarse el sábado pasado en la DDI, pero para el domingo dejó de atender su teléfono, lo que motivó que la fiscal Ana Medina pidiera su comparendo compulsivo. No fue a declarar. En la madrugada del lunes un policía de la DDI golpeó la puerta del cuarto 12 y enseguida escuchó un tiro. Esa misma tarde, la esposa reconoció su cuerpo en la morgue y se descompensó.
La camioneta la había dejado el jueves en un taller de City Bell para arreglar el embrague y pidió que la lavaran. El domingo Abel le pidió a su hermano que lo acercara hasta 15 y 40, para ir a la casa de un amigo. En lugar de eso, entró en el hotel Catedral, en 49 entre 14 y 15, y se registró a su nombre. Tenía una carabina 22, también registrada, y veneno.
Según pudieron reconstruir los investigadores, la relación de Gissella y Campos tuvo un quiebre hace tres años, cuando ella descubrió que él tenía “una doble vida”, de hecho antes de desaparecer le había puesto plazo para que definiera su situación. Hasta el miércoles, Campos estuvo en contacto con Gissella, por lo que declaró una allegada que pasó por la casa de la mujer antes de las 8 de la mañana de ese día y vio estacionada en la puerta la camioneta del ex combatiente de Malvinas. Se trata de una Nissan color amarilla, se siguen analizando las cámaras de seguridad de la ciudad para determinar los recorridos que hizo antes de dejarla en el taller. Según Mariela, Campos el miércoles a la mañana fichó en IOMA y luego se fue a Guernica, por la tarde vio un amigo y luego se fue a Lobería.

