El canicero Daniel Oyarzún, que este jueves fue absuelto por un hecho que cometió hace exactamente dos años, el 13 de septiembre de 2016, cuando atropelló con su auto y mató a uno de los dos ladrones que habían asaltado su local en la localidad bonaerense de  Zárate, habló de sus sensaciones tras haberse confirmado que actuó en "legítima defensa".

"Estoy contento porque se hizo justicia. Quiero agradecer a la gente. Sabía que era inocente. Nunca fui un justiciero, siempre fui un laburador", dijo Oyarzún, quien confesó que lo primero que hizo al escuchar el fallo fue abrazar a su abogado, Ricardo Izquierdo, "porque sabía que era inocente y siempre estuvo a su lado".


El comerciante afirmó "Estoy contento porque se hizo justicia. Quiero agradecer a la gente. Sabía que era inocente. Nunca fui un justiciero, siempre fui un laburador".

El hombre, que se emocionó hasta las lágrimas tras fundirse en un abrazo con sus padres, dijo en reiteradas ocasiones que "sólo quiere volver a trabajar" y a disfrutar de la vida en familia.