Una mujer de 50 años fue asesinada de tres balazos por su pareja y polícia federal, de 44, en una vivienda de la localidad pampeana de Santa Rosa. Tras el femicidio, el hombre llamó a su hija para decirle que se había "mandado una macana", prendió fuego la casa y se suicidó, reconstruyeron los investigadores.

Todo ocurrió en la tarde de el último viernes en un domicilio situado entre las calles Salveire y Escuela Normal, a poca cuadras de la Seccional Segunda, en el barrio Villa Elisa, en la capital provincial. Efectivos policiales y ambulancias llegaron a ese lugar cerca de las 17 tras un llamado a la línea de emergencias.

Fuentes policiales informaron que fue la hija de 18 años del policía federal Gustavo Bolan quien alertó sobre lo que había ocurrido. Según su relato, su padre la llamó avisándole que dejaba su auto en una ubicación determinada y que se "había mandado una macana". 

De inmediato, la joven avisó a uno de los hijos de la pareja de su padre, identificada como Susana Elsa Muñoz. El muchacho llegó a la casa y al observar el humo que salía de la casa, ingresó por el patio y encontró en una habitación el cuerpo de su madre con tres disparos: uno en el brazo y dos en la cara. A su lado, estaba el policía, también fallecido.

 

Los investigadores establecieron que el femicida había prendido fuego un colchón en el cuarto y que ambos tenían disparos efectuados con el arma reglamentaria del femicida. Las llamas no alcanzaron a extenderse por toda la casa, pero si afectaron "un poco los cuerpos", explicaron a los investigadores.

La Agencia de Investigación Científica hizo las pericias y estuvieron en el lugar de los fiscales Oscar Cazenave, Marcos Sacco y Máximo Paulucci. 

 

Bolan trabajaba en la sede regional de la Policía Federal. Era oriundo de Toay, un pueblo vecino a Santa Rosa. Con Muñóz tuvieron una relación de cinco años, pero estaban separados. Él "la celaba mucho", confiaron vecinos de la víctima. Las pericias revelaron que ella intentó defenderse.

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